escaprapela misionesMisiones tiene poco que ver con el 9 de Julio de 1816, y junto a la demás Provincias del Litoral, la Banda Oriental y Córdoba se mantuvieron al margen del mismo. Aunque hoy todos valoramos indiscutidamente al 9 de Julio como una fecha básica del nacimientos de nuestra Nación, en su momento no fue así.
Para marzo de 1816, fecha de inicio del histórico Congreso, representantes de Buenos Aires, Córdoba, Salta, Charcas, Catamarca, La Rioja, San Juan, Tucumán, Santiago del Estero, Chichas, Jujuy, San Luis y Mizque se reunieron en Tucumán. La mayoría Abogados y sacerdotes, todos blancos.
Mientras tanto la Liga de los Pueblos Libres, en el Congreso de Arroyo dela China, planteó una año antes la la constitución de un estado Soberano, Republicano, Democrático y Federal, el Congreso de Tucumán que finalmente proclamó la Independencia, se inclinó por orientar el nuevo Estado hacia el Unitarismo, la Monarquía y el sistema representativo.

Para el 9 de Julio de 1816 Andrés Guacurari y Artigas estaba asentado en Misiones hacía unos 16 meses. Era el mejor de los momentos.
Apenas llegó, a fines de marzo de 1815, eliminó toda insignia, bandera o icono relacionado al poder español o la realeza. La única bandera que flameaba era la tricolor roja, azul y blanca. Más manifiesto de independencia era redundante.
A finales de Septiembre de 1816 el ejército Misionero fue casi destruido en el sitio de San Borja. Un enorme éxodo de Misioneros se inició y millares de Civiles se refugiaban en las cercanías del actual Monte Caseros y en las márgenes de la laguna iberá, actualmente cercanías de San Miguel.
No era por poco semejante sacrificio: se venían los portugueses y quien fuese atrapado iría desterrado a las fazendas del Brasil a trabajar como mano de obra esclava. Huían por su libertad, dejando todo atrás y con el mayor de los apuros y el dolor más agudo que un ser humano puede transportar. Nunca volverían.
Algunos no aceptaron abandonar los Pueblos y sufrieron el peor de los destinos. También unos 80 europeos, la meyoría españoles, se quedron en los Pueblos.
Se discutió entre la gente si los templos debían ser despojados de sus riquezas en metales de plata y oro y arte. La mayoría argumentó que se deje todo intacto.
En Diciembre de 1816 cayeron las ordas portuguesas del brigadier Das Chagas. Robaron , demolieron e incendiaron todo lo que vieron. Las leyendas sugieren que muchas de esas riquezas fueron enterradas para evitar su robo, e incluso actualmente se buscan esos tesoros, aunque nadie sabe si realmente existen más allá del mito.
Antes de Julio de 1816
La revolución Confederada fue significativa en estas tierras. En Misiones el poder residía en la gente y los quince Pueblos habían electo sus Cabildos en forma democrática, y estaba en pleno proceso la reforma agraria, otorgando la tierra para ser trabajada.
Buenos Aires, que impulsó el Congreso de Tucumán, insistía con un sistema de gobierno unitario y centralista. La única revolución en serio desde 1810, ocurría en nuestras tierras en esos meses. Gobierno electo por la gente y la tierra en manos de quien quisiera cultivarla. En el plano militar los paraguayos fueron desalojados de la costa del Río Paraná, luego de la batalla de Candelaria. Se reincorporaron San Ignacio, Loreto, Santa Ana, Corpus y Candelaria, efectivamente a Misiones. La expedición al Brasil se estaba preparando y apenas finalizado el invierno caerían sobre los invasores para intentar recuperar los siete Pueblos orientales, usurpados hacía largo tiempo. Misiones formaba parte de la “Liga de los Pueblos Libres”, junto a la Banda Oriental, Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe y Córdoba, y ya había realizado su Congreso Constituyente, en arroyo de la china, un año antes que el de Tucumán, ratificando el sistema Republicano, Confederal y una serie de reivindicaciones a los sectores populares. Para esa época la independencia de cualquier potencia extranjera era un tema superado, que ya José Artigas había exigido a la Asamblea del año XIII, y algunos consideran que antes aún.
Después de Julio de 1816
El tiempo pasó y los Misioneros no pudieron soportar el triple impacto de guerrear contra el imperio de brasil, los paraguayos y Buenos Aires. El ejército Misionero fue aniquilado, aunque sus restos siguieron combatiendo una décadas más, primero en la victoriosa guerra con el Brasil y luego en Entre Ríos, reclamando autorización para regresar a nuestro territorio, que estaba desértico.
Para finales de la década de 1820, Misiones volvió a ser invadida por los paraguayos y el resto de sus territorios absorbidos por Corrientes y Entre Ríos. Pasaron 60 años donde nuestro Estado en ciernes desapareció de la Tierra. Llegó el tiempo de la República en 1853, y aún seguíamos disueltos y desaparecidos. Recién en 1881, luego de la guerra de la triple alianza dejamos de ser parte de Corrientes, y Misiones comenzó a pertenecer como territorio nacional de la República Argentina.
Por motivos políticos, económicos y raciales esta la historia fue suprimida, no podía ser contado el periodo más glorioso de los Misioneros, había que sepultarlo.
Hoy festejamos el bicentenario del 9 Julio de 1816, día de la Independencia, unos de los íconos de la nacionalidad Argentina, y seguimos tan ignorantes como siempre de la historia maravillosa y sorprendente que escribieron los revolucionarios Misioneros, liderados por Andrés Guacurarí y Artigas.
¿Llegará el tiempo de correr totalmente el velo?

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