Imprimir Articulo
Jose de San Martin en su vejez
¿Quienes hicieron nuestra patria? ¿Que sentían por este suelo?
¿Cuáles eran sus objetivos últimos y que destino deseaban para la incipiente Argentina?
¿De donde vinieron nuestros próceres?
Todo el contenido argumentativo de este articulo está tomado de la muy bien documentada obra del historiador Hugo Chumbita, titulada “El Secreto de Yapeyú”, aquí solo sintetizamos, para los lectores de Superficie, las evidencias halladas por este importante investigador. Chumbita es quien nos pone en conocimiento de los siguientes testimonios referidos al origen de nuestro prócer máximo José de San Martín. Estos son temas que, sin duda resultan relevantes. Traemos aquí una polémica poco conocida, aunque ya antigua: el origen de José de San Martín, ¿mestizo o criollo descendiente de españoles? Nos cuenta por ejemplo que: Cuando la joven Remedios de Escalada conoció a San Martín le impresionó que fuera “Negro” de hecho su madre se opuso a que se casaran por tratarse de un “soldado plebeyo”, la futura suegra de San Martín tenía motivos sociales muy fuertes para rechazarlo, en el libro de aquella época “Tradiciones de Buenos Aires” de Pastor Obligado, se plasma así lo que circulaba por la sociedad porteña de la época “…corría como moneda corriente, y fue en ciertas gentes creencia vulgarizada, que Don José de San Martín, no obstante la de y el Don de su padre, procedía de muy modesto linajes, al menos por línea materna”.

Gervasio Posadas 1

 

“Ahora es que conozco los hombres, no obstante no los aborrezco, pero no sabría estimarlos” Gervasio Antonio Posadas Memorias - 1829

Itapúa, Rinconada de San José, Trinchera de los Paraguayos, Trincheras de San José y finalmente Posadas. En sus más de 400 años de existencia nuestra Ciudad ha tenido múltiples denominaciones, según la marea política iba y venía, pero nada justifica que aún se denomine Posadas, en homenaje a Gervasio Antonio Posadas. Un infausto personaje, que ni los más entusiastas observadores de la historia nacional se animaron a darle realce.
La instauración de la denominación de Posadas, el 22 de Septiembre de 1879, al pueblo de Trincheras de San José, fue un apurado intento de la Legislatura correntina por exponer los supuestos “justos títulos” del pasado, con los cuales ocupó, se apropió y usufructuó el territorio de Misiones, luego de la caída de Andrés y el ejercito Misionero desde finales de la década de 1820. Cuando la treta parecía dar resultado y pese a que en la recreación administrativa de 1881, donde el poblado de Posadas se mantuvo en jurisdicción correntina, para 1884 Rudecindo Roca consideró útil el lugar y obligó a la Legislatura correntina que lo ceda a la “nueva” Misiones. Lo curioso fue que el nombre de la capital Misionera se sostuvo, y hoy entrado en siglo XXI muchos ciudadanos ignoran por qué su ciudad se llama Posadas.

guillermo furlongPocas veces una obra referida a temas históricos conserva tanta relevancia a pesar del paso del tiempo y la consiguiente edición de otras obras similares,  como es el caso del trabajo historiográfico del sacerdote jesuita Guillermo Furlong, en su obra cumbre “Misiones y sus pueblos de guaraníes”.

La magnitud y profundidad de esa obra la ha convertido en una consulta obligada para los investigadores que pretendan  abordar el pasado misionero durante el período en que funcionaron  en nuestro suelo provincial y la región, los afamados pueblos de guaraníes, implantados, sostenidos y desarrollados por el compromiso misionero de los padres jesuitas por más de siglo y medio.

Un ejemplo de esta opinión es lo que expresara la investigadora Susana Frías en su artículo referido a G. Furlong  cuando sostiene: “sería pecar por omisión pretender dar un panorama completo de la misiones jesuíticas sin referirse a quien más hizo por sacar a la luz la obra de los padres que las fundaron y organizaron”[1].

Es así que a pesar de su seis décadas de edición, la obra de Guillermo Furlong resulta insoslayable hoy día para los historiadores del fenómenos sociológico que constituyeron las reducciones guaraní es y sus consecuencias en toda la Cuenca del Plata, fenómeno único en el mundo que despierta aún hoy el interés de propios y extraños, de connacionales y extranjeros.

balbino brañasBalbino Brañas pasó su infancia y juventud en la Posadas de inicios de siglo XX, cuando adulto sentía que sus recuerdos de entonces se habían disuelto en el pasado y estaban siendo ocultados a paso firme por el progreso, aquella plaza 9 de julio “florida” y de tierra se estaba cubriendo de pisos baldosas,  las calles polvorientas por las que supo correr de niño se habían “empetrolado” según la denominación que en la época se le daba al asfalto, el viejo camino a cuyos lados muchos posadeños tenían sus “chacras” que siempre  había sido conocido como “la picada” pasó a llamarse “Avenida Centenario”, las diligencias habían desaparecido remplazadas por el estruendo de las locomotoras del tren;  y así muchas circunstancias de su “tierra en el recuerdo” daban lugar a otras realidades mas citadinas y menos pueblerinas.

la justicia en misionesLa naturalización de la injusticia o límites de la justicia de Misiones tiene lamentablemente larga tradición, y las traemos hoy aquí a modo de propuesta o puntapié inicial de una reflexión sobre nuestra sociedad e idiosincrasia. Las raíces históricas que han permitido que "el árbol crezca torcido". Veamos entonces cómo fue nuestra justicia desde los principios de esta sociedad en la que vivimos. Quizás si conocemos el rumbo de la senda que transitamos desde el pasado hasta el presente podamos distinguir dónde erramos el camino y corregir la dirección, para no legar a los que vendrán tras de nosotros la resignación por la injusticia como ejemplo.

En estos días se podían leer titulares en los diarios y en las noticias en internet con frases como: “enjuiciamiento a dos jueces misioneros”, “ex juez... prófugo”, “juez misionero será trasladado detenido a Buenos Aires”; por otra parte aún se escuchan ecos y cada tanto una nueva comunicación de familiares de víctimas de homicidios impunes, casos resonados como el de Javier Pauluk, Marylim Bárbaro, etc... todos reclamos de justicia...

Lamentablemente mas allá de las personas cercanas y familiares de las víctimas, la mayoría de quienes formamos parte de “la opinión pública” en estos casos, no nos mostramos sorprendidos, existe cierto escepticismo o poca expectativa acerca de la posible resolución y ajusticiamiento de quienes en cada caso cometieron los delitos, damos por sentado que se trata de criminales allegados a algún tipo de poder y no creemos que “La Justicia en Misiones” alcance eficazmente aplicar toda la fuerza de la ley, si esto implica sentenciar a personas o los intereses de gente “poderosa” en algún sentido.

recorte julian buvierFrente a Villa Encarnación, sobre la margen izquierda del caudaloso Paraná que allá tiene una anchura de 3.000 metros, y arriba de la barranca, la antigua Itapúa argentina, hoy Posadas, yergue su población moderna entre eucaliptus y casuarinas que le dan un aspecto simpático y halagador.

Posadas tiene apenas 20 años de vida real y hoy es casi una ciudad. Posee dos plazas, una de ellas, la de la Gobernación, más hermosa que cualquiera de las de nuestra capital.
Tiene luz eléctrica, con la particularidad de que cada pilar está rodeado de un pequeño cúmulo de tierra en el cual han plantado enredaderas que, trepando por el pilar le dan el aspecto de una columna de follajes. De noche presenta una vista fantasmagórica.

mborore

Aunque hubo escarceos preliminares, comienza el 11 de Marzo de 1641 la primera batalla naval en la historia Argentina, la cual durará hasta el 18, con la total rendición de los portugueses. Una improvisada pero aguerrida armada de naturales Misioneros y religiosos jesuitas, destruyen totalmente una "bandeira" esclavista Portuguesa compuesta por 500 blancos y mamelucos (mezcla de europeo e indio), más, 2200 indios Tupíes. El choque fue en las inmediaciones de Panambi. Las fuerzas defensoras estaban dirigidas por los jesuitas Cristóbal Altamirano, Pedro Mola, Juan de Porras, José Domenech, Miguel Gómez, Domingo Suárez, y estaban armadas con arcos, hondas y piedras, macanas y garrotes, alfanjes y rodelas, 300 arcabuces, además de un centenar de balsas, cubiertas con cuero para evitar la flechería y la pedrada de los tupíes.