La cuestión sobre qué es una biblioteca popular requiere, en consecuencia, pensar en un lugar practicado por lectores y bibliotecarios. Se trata de extender un análisis sobre los modos en que estos actores le dieron sentido a las instituciones a través de sus decisiones, rituales, tiempos, costumbres, criterios y reglas
Javier Planas

Situación sociocultural a principios de S. XX

biblioteca popular Posadas fachada original

A principios del siglo XX la ciudad de Posadas poseía 17.000 habitantes y la Provincia de Misiones tenía 63.000 habitantes según el Censo Nacional de 1919 1.

Misiones era territorio nacional y la Argentina estaba en una etapa de “ocupación sistemática consistente en el exterminio de los aborígenes que la habitaban, el ordenamiento político-administrativo, la colonización y la instalación de la escuela pública”2 que había comenzado en el año 1872. Misiones entra dentro de ese proceso de organización y es declarada Territorio Nacional en 1881, y como tal debe cumplir ciertos requisitos. Las directivas venían del gobierno nacional , los gobernantes, jueces, fiscales, policías y empleados de los organismos públicos eran designados por el Presidente de la Nación. Hasta la creación de muchas Bibliotecas Populares fueron impulsadas por el Poder Ejecutivo Nacional. Este fue el caso de la Biblioteca Popular Posadas.

Los orígenes, la fundación

La Biblioteca Popular Posadas (de ahora en más BPP) se fundó el 1° de diciembre de 1913, bajo la presidencia del Profesor Soriano Romero, según reza el Libro de Actas número uno de la asociación civil. Sin embargo, la BPP ya tuvo sus antecedentes en el año 1911 bajo la presidencia del afamado escritor Macedonio Fernández, quien desempeñaba funciones de Fiscal en el entonces Territorio Nacional de Misiones. Clotilde González de Fernández Ramos hace una distinción en esta etapa fundacional de la BPP, nos habla de la creación en 1911 y de la inauguración en 1913:

“Posteriormente a ésta [Biblioteca de la Asociación Sarmiento] se fundó otra Biblioteca pública [la Biblioteca Pública Regional], presidida por el ex Juez Letrado Dr. Jorge E. Tello, que se extinguió por falta de recursos, sirviendo algunas de sus obras corno base de la actual Biblioteca Popular [Posadas], que fue creada el 28 de Junio de 1911 e inaugurada el 1° de Diciembre de 1913. Fué su primera Comisión Directiva: Presidente, Dr. Macedonio Fernàndez, Vice Prof., Gastón G. Dachary; Secretario, Prof. Leon R. Naboulet; Tesorero, señor Cesar Acardi; Vocales, señores Eduardo Sosa, Dr. Severo González, Arturo Fragueiro.

Fué inaugurada por la siguiente C.D.: Presidente, Prof. Soriano S . Romero; Vice, señor Lindolfo G. Monzón; secretario, Leon R. Naboulet; tesorero, Diógenes Lotero; Vocales, señores Eduardo Sosa, Antonio Oliveira, José M. Lopez, Comandante Alfredo Cordero; Bibliotecario, Juan J . Olmo”3.

El clima de la ley de creación de bibliotecas populares, el crecimiento institucional de la ciudad de Posadas y la fuerza de un grupo de personas que tenían ideales socialistas y filantrópicos propició la creación de una biblioteca “verdaderamente popular” (en palabras de León Naboulet), que perduró en el tiempo, que pasó varias crisis económicas, varios avatares políticos y sociales, y se configuró como un icono de la ciudad y perdura en la memoria de los ciudadanos posadeños cuando la frecuentaban durante la etapa escolar. Así se expresa en Libro de Actas Nº 1 de fecha 28 de junio de 1911:

“Naboulet los convocó para fundar una Biblioteca verdaderamente popular, dadas las necesidades imperiosas de una institución que sea fuente de cultura y progreso.”4.

La fundación de la BPP se dio en el marco de una política estatal fuertemente arraigada en la idea de Sarmiento, propiciada por la consolidación del Estado Nacional y la creación de un conjunto de asociaciones con diversos fines (recreativos, políticos, sociales, filantrópicos, educativos, etc.).

Posadas estuvo entre las ciudades donde surgieron las asociaciones y la articulación con el Estado Nacional, sobre todo por ser una zona de frontera y por poseer un puerto de gran importancia para la región y el país.

Consolidación institucional y reafirmación económica

La biblioteca fue afectada por las diferentes crisis económicas por las que atravesó el país, las que fueron a su vez reflejo de las sucesivas crisis económicas mundiales. Al principio tuvo muchos asociados, muchas personas que colaboraron para que pueda crecer sin mayores obstáculos, incluso se organizaron kermeses, actividades culturales a beneficio para recaudar dinero con el fin de tener un edificio propio, y un local que pueda dar sustento económico para que pueda funcionar a lo largo de los años, y pueda pagar sus gastos de mantenimiento, de personal y sostener sus actividades estables, adquirir libros y mantenerse abierta hasta la fecha.

A comienzos la BPP funcionaba en casas alquiladas, generalmente viviendas familiares, no locales especialmente diseñados para bibliotecas. Se alquilaron las propiedades de Jorge Simón, Leandro Arrechea, Gabriel Tomás, hasta que en el año 1916 se adquirió un terreno en la mz 109, lote 3, de la calle Córdoba al 218, comprado a Primo Fernandez, familiar directo del escritor y periodista Raimundo Fernández Ramos.

Durante gran parte del año 1916 el arquitecto Vidal Botelli estuvo a cargo de la construcción del salón de lectura de la BPP y ya en enero del año 1917 se realizó la mudanza al local propio. La misma fue realizada por su primer bibliotecario Juan J. Olmo, figura emblemática que estuvo en la biblioteca desde sus inicios en 1913 y hasta el año de su muerte (1969), cincuenta y seis años al servicio de la biblioteca.

El primer salón de lectura medía 20m de largo por 5,50 de ancho y fue ampliándose a lo largo del tiempo. Se fueron comprando otros terrenos aledaños para ampliar la biblioteca y construir un salón de actos (cine-teatro) para dar sustento económico a la incipiente biblioteca. Los gastos eran numerosos y los subsidios nacionales y municipales conseguidos por los miembros de la Comisión Directiva (de ahora en más CD) no alcanzaban, por eso se organizaban kermese a beneficio de la Biblioteca y muchas veces los miembros de la CD adquirían préstamos personales para solventar los gastos de mantenimiento edilicio o terminación de construcciones. Así podemos leer en las Actas que los vocales Mariano Díaz y Claudio Vila obtuvieron un empréstito en el Banco Nación para pagar al arquitecto Elías Artigas, quien realizó el frente de estilo clásico que poseía la Biblioteca en los primeros años de vida (desde 1928 a 1948):

“Operación de préstamos con el Banco de la Nación y algunos socios: Los señores Claudio Vila y Mariano Díaz sacaron un préstamo de $3600 m/n, en el Banco Nación para pagar la última cuota que se le debía al Sr. Artigas5. Le entregaron al Secretario Naboulet quien les dio un pagaré a su favor por la misma cantidad firmado por E. Leiva y Aurelio Villalonga. El dinero se depositó en la cuenta corriente de la Biblioteca y con ello y otros fondos se pagó al Sr. Artigas”.

Obtener el reconocimiento de la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (CONABIP), comisión que protege a las bibliotecas populares, fue arduo, el subsidio era anual y no alcanzaba para cubrir los gastos cotidianos. Por ello los miembros de la CD de la BPP realizaron gestiones ante la Comisión Municipal para obtener un subsidio mensual, uno de los miembros de la CD de la BPP fue Lindolfo Monzón, quien también era el Comisionado Municipal, Lindolfo pudo conseguir la subvención municipal mensual en el año 1914, y se mantuvo hasta el año1967.

Los primeros años fueron de gestiones administrativas, confección del Estatuto, el reglamento de la biblioteca, de préstamos en sala y a domicilio, que es la característica principal de las bibliotecas populares, lo que las hace singulares. Además contar con un edificio propio, el mobiliario adecuado, un local que sustente económicamente sus actividades y servicios, las campañas para ser socio de la biblioteca, tener adeptos, personas que colaboren con la biblioteca.

Cine Sarmiento

El cine Sarmiento de la BPP se enmarca dentro del proyecto institucional cuyo objetivo fue constituirse como principal fuente de recurso económico de la incipiente asociación para cubrir gastos de funcionamiento (pago de sueldos, compra de libros, pago de servicios varios), pero también se enmarca dentro del proyecto de promoción cultural que estuvo en la mente de los fundadores, muchos de tendencia socialista, que veían a la biblioteca como centro cultural, lugar donde se desarrolla toda serie de eventos socio-culturales necesarios para cultivar el espíritu de la comunidad a la que sirven.

El cine fue denominado Sarmiento en homenaje al mentor de las bibliotecas populares, al que las fundó y las respaldó con una ley nacional, y creó una comisión protectora para que la apoye económica y legalmente.

Los comienzos fueron difíciles, desde la licitación de la obra, la realización de los planos, la construcción en sí. Pero los obstáculos eran superados por el anhelo de contar con una sala de espectáculos propia. Finalmente, el cine se inauguró el 5 de septiembre de 1931, con una película filmada por Oliver Hardy y Stan Laurel, los entonces el Gordo y el Flaco 6.

Solamente después de unos años de funcionamiento se ven los beneficios económicos, lo cual se ve reflejado en sucesivas reuniones de CD y en Asambleas Anuales Ordinarias.

Las infinitas renovaciones de contrato a la empresa Oria Hnos. (luego llamada Sociedad Exhibidora del Nordeste, que administraba el Cine Teatro Español y el Cine Sarmiento) no beneficiaban a la Biblioteca, pero debían realizarse debido a la deuda contraída por las sucesivas reformas del cine, con el objetivo de reacondicionarla de acuerdo a los requerimientos técnicos exigidos por las autoridades municipales. Dichas gestiones fueron moneda corrientes en las reuniones mensuales y una preocupación constante de los miembros de la CD.

El Cine Sarmiento fue tan popular que quedó en la memoria de los posadeños y asociaban al Cine con la Biblioteca confundiendo el nombre, llamándola hasta hoy en día Biblioteca Sarmiento, no así Biblioteca Posadas como realmente figura en el Acta de Fundación.

Las décadas del 40 al 70 fueron las de mayor popularidad del cine, cuando se convirtió en un verdadero entretenimiento de masas. La gente de todas las edades y clases sociales pudieron disfrutar de este espectáculo accesible a todos y con programas para todos los gustos.

Las sucesivas crisis económicas nacionales repercutieron también en los ingresos del Cine Sarmiento, y se vieron reflejadas en un deterioro del edificio, en baja de ventas, en detrimento del equipo sonoro y en un cambio de inquilino hacia un rubro totalmente distinto a sus inicios.

Así lo expresa el periódico local en su suplemento dominical:

“El cine ha dejado de ser la actividad rentable de otros tiempos y en el balance anual la mayoría arroja perdidas o muy pocas ganancias. La temporada fuerte es apenas en invierno”7.

Es así que en el año 2005 y viendo que había retrasos en el pago del alquiler mensual por el locatario Carlos Espinola, y siendo agravado por el constante deterioro del edificio, se cambia de inquilino, y las instalaciones del añorado Cine Sarmiento pasan a manos de una empresa de electrodomésticos (Megatone). La caótica situación económica de la BPP fue superada ampliamente. Mejoraron la iluminación del edificio, las filtraciones de agua, los sueldos, el aumento del personal, etc. Fue una fuente de ingreso principal y le proporcionó amplio margen a la CD para poder invertir el dinero en compra de libros (ya que estaba desactualizado su catálogo), en la contratación de nuevo personal profesional, en el arreglo del edificio, en la promoción de sus distintos salones (de usos múltiples y auditorio), de contar con una reserva de dinero para eventuales infortunios.

En el año 2015 al finalizar el contrato con la empresa Megatone alquiló el local la empresa Zoom, quien vendía productos derivados del plástico. Estuvo dos años abonando regularmente el alquiler y sin conflictos de ningún tipo. Pero a fines del año 2017 se alquiló el local a la empresa Minicuotas Ribeiro S.A., siendo muy irregular los pagos del alquiler, llegando incluso a retrasarse hasta 8 meses, lo que provocó el desfinanciamiento de la Biblioteca, agotando todos sus ahorros y dejándola embargada en deudas millonarias. Hoy en día (abril de 2021) siguen sin abonar el alquiler y sin responder a sus intimaciones legales.

Conclusiones

La idea de la biblioteca concebida como un centro cultural siempre estuvo en la mente de sus directivos y hoy en día puede observarse que, como parte de un proceso lento y elaborado, la biblioteca ofrece otros servicios y actividades a la comunidad que van más allá del tradicional préstamo de libros a domicilio.

Hoy en día y como en sus inicios, la BPP está abierta a las necesidades de su comunidad, y así como al principio se daba satisfacción a las necesidades de los estudiantes de las escuelas secundarias, hoy en día se impulsa hacia las necesidades de conectividad que tienen los usuarios, hacia la recreación y ocio a través de las proyecciones del séptimo arte y los conciertos de música, hacia el uso de los espacios para diversas actividades como talleres, conferencias, charlas, y la incorporación de otras formas de lectura y de apropiación del espacio de la biblioteca.

La vida de las asociaciones civiles sin fines de lucro tuvo su auge en un momento histórico particular de la Argentina de fines del siglo XIX y principios del XX, que propició la creación de bibliotecas populares del país. Hoy en día vemos la desaparición de muchas asociaciones de principios de siglo XX, como ser clubes deportivos, asociaciones barriales, sociedades de beneficencia, que ya no existen. La BPP se mantiene vigente hasta hoy en día gracias a la previsión de sus fundadores que la dotaron de un edificio propio y de un local para la explotación de la renta, sin esa visión y los objetivos socio-culturales que se plantearon a principios del siglo XX la BPP no hubiera logrado subsistir ni permanecer en el tiempo, ni siquiera hubiera podido cumplir con los objetivos planificados ni brindar los servicios que la distinguen como biblioteca y centro de la cultura popular. 

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Norma Wionczak
Norma Wionczak 
Profesora de Historia, Bibliotecaria y Especialista en restauración y conservación de papel y libros antiguos

 

Notas
  1. Rosciszewski, P. Provincialización de Misiones. Posadas, 2003. Pp. 19

  2. Artieda, T. El magisterio en los Territorios Nacionales: El caso de Misiones. En: La educación en las Provincias y Territorios Nacionales. Adriana Puiggrós y otros. Buenos Aires: Galerna, 2001. Pp. 302

  3. Gonzalez de Fernández, Clotilde. Reseña histórica de Posadas. Posadas, 1922. Pág. 15.

  4. Acta Nº 1, de fecha 28/09/1911, folio 1.

  5. Libro de Actas Nº 1. Acta nº 38 (folio 44). Fecha: 06/03/1928

  6. Alterach, M. A.(2000). La ciudad que ya no existe. Buenos Aires, Puma. Pag. 35.

  7. La Revista, suplemento dominical del Diario El Territorio. Posadas 15/09/1991.

 

BIBLIOGRAFÍA:
Planas, J.
(2017). Libros y sociabilidades de lectura. Buenos Aires: Ampesand.
Gutiérrez, L.
(2007). Sectores populares, cultura y política. Buenos Aires: Siglo veintiuno.
Prieto, D.
(2001). El cine en Posadas (Tesis). Posadas: Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales.
González de Fernández, Clotilde
(1922). Reseña histórica de Posadas. Posadas: Municipalidad de Posadas.
Abós, A.
(2002). Macedonio Fernández. Buenos Aires: Plaza & Janés.
Falconnet, J.
(1931). Un filósofo en Posadas. Buenos Aires: Rosso.
Artieda, T.
(2001). El magisterio en los Territorios Nacionales: El caso de Misiones. En: La educación en las Provincias y Territorios Nacionales. Adriana Puiggrós y otros. Buenos Aires: Galerna.