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El destino de un lugar
Llama la atención como quienes habitaron el territorio que hoy compone la provincia de Misiones, hayan pasado una y otra vez por un sitio que, si bien siempre fue parte importante del territorio, por mucho tiempo fue soslayado. Los primigenios nativos, nuestros paisanos los indios, tuvieron en este sitio asentamientos solo provisorios. Los misioneros jesuitas que llegaron, el afamado Roque Gonzalez y Diego Boroa, instalaron sin éxito estable una de sus primeras fundaciones en la costa sur del Paraná, Itapúa fue la primera de sus Misiones en esta banda del río, esta práctica “misional” hoy da nombre e identidad a nuestra provincia. Fue un sitio más de trabajo y producción durante la era jesuítico guaraní al convertirse en rinconada y paso comercial. Por su posición estratégica y puerta de entrada a riquezas en materia primas, se han apoderado de este espacio en varias ocasiones, tanta como han sido desalojados. Fue escenario de beligerancia, pero no de grandes batallas. Los grandes militares que la transitaron optaron por irse, en cambio sus soldados y proveedores decidieron quedarse. La suerte quiso que este sitio sea soslayado sólo hasta que se cumpla en él su destino. Nos proponemos aquí reflexionar juntos el devenir de un pueblo, una ciudad y de una casa.
 
 
 

 Devenir histórico misionero desde el final de la etapa colonial a la Territorialización 

La decadencia de los pueblos guaraníes fundados por los jesuitas bajo la administración colonial española terminó en la diáspora del pueblo guaraní y el abandono de las antiguas reducciones; sus antiguos habitantes para nada volvieron a la selva pues eran descendientes de guaraníes que hacía más de cuatro generaciones habitaban en pueblos, hablaban castellano además del guaraní, tenían oficios, oían misa, cultivaban varios tipos de artes y estaban acostumbrados a servir en ejércitos regulares ya desde la época de los Jesuitas; más aun luego de la adhesión de Misiones a la gesta libertadora de Mayo de 1810. Las tropas guaraníes de las Misiones fueron las primeras en servir en el recién creado cuerpo de granaderos montados o “granaderos a caballo”, fueron especialmente solicitados a los pueblos de las Misiones por el General José de San Martín, quien conocía la excelente condición de jinetes y guerreros de los guaraníes pues había crecido en Yapeyú, antiguo pueblo jesuita hoy en territorio correntino pero antaño parte de “las Misiones” de donde era oriundo el gran Libertador.
Justamente las batallas que formaron parte de toda la gesta libertadora, requirieron una y otra vez la participación del muy valioso contingente humano guaraní que en reiteradas ocasiones partió de Misiones para servir en las líneas del frente ya sea en Uruguay, Brasil o en otras provincias argentinas en continuas luchas entre caudillos.
En ese contexto de la luchas libertadoras, las pretensiones del  entonces imperio del Brasil por la expansión territorial actuaron en detrimento primero de las Misiones orientales de modo permanente y luego furtivamente acabaron con los pueblos del margen misionero del río Uruguay. Heroica fue la defensa que hizo del territorio el lugarteniente federal Comandante Andrés Artigas; pero sin más apoyo que el de sus hermanos guaraníes, cayó prisionero de las fuerzas portuguesas, luego de mantener a raya intentos de invasión y luchando siempre en pro de un sistema federal de organización nacional.
Es así que en uno de los tantos intentos de organización política que precedieron al establecimiento republicano y federal, el Director Supremo Gervasio Posadas creyó pertinente la unión de los territorios de Misiones al de Corrientes en 1814 y decretó lo propio; aunque Posadas y los sucesivos directorios nunca habían visto cumplido el decreto de este primer Director Supremo, pues el litoral estaba bajo la órbita de Artigas “el defensor de los pueblos libres”. El gobernador correntino Ferré mucho después, en la década de 1830, “exhumó” aquel decreto y tomó posesión de territorio Misionero.
Al saqueo portugués de la zona costera del Uruguay le prosiguió el saqueo paraguayo de los asentamientos que pervivían en márgenes del río Paraná, esto condenó a las ya muy exhaustas poblaciones guaraníes de esta ribera a la decadencia absoluta, el abandono material y humano convirtieron aquellas maravillosas ciudades en ruinas, pero ni en ese estado pudo opacarse su otrora grandeza perceptible hasta el día de hoy en esos sitios ahora de gran valor arqueológicos declarados muchos de ellos Patrimonio de la Humanidad.
Retomando, podemos decir que todo el período de ocupación correntina no tuvo más objeto que la extracción de bienes de las ex Misiones y sus territorios, se expolió el ganado de las vaquerías y las rinconadas, se explotó la yerba y madera de la selva y se continúo el traslado del rezago poblacional que aún merodeaba los alrededores de los derruidos pueblos. No se establecieron nuevas bases de desarrollo poblacional, es mas se llegó a prohibir los asentamientos permanentes en los yerbales ya sean estos implantados en tiempos de los jesuitas en cercanías de los pueblos o en el interior de la selva, aquellos famosos “yerbales silvestres” tan codiciados. Solo finalizando la gestión correntina, a medida que se multiplicaban los proyectos de devolver la soberanía a Misiones, Corrientes propuso un plan de Colonización, durante su control del territorio Misionero, desde la década 1830, las primeras Colonias que se demarcaron son solo hasta en 1878. 
El modo de explotación factorial por medio de comitivas extractoras que operaban en el territorio solo por temporadas no produjo beneficios para el territorio de Misiones sino disminuyó aun más su capital humano.
A este espacio geográfico y temporal que referimos y su estado de semi abandono, le confluyó la circunstancia política internacional del momento donde intereses comunes cuajaron en alianzas esporádicas, por un lado Brasil y la Argentina de Mitre se alinearon transversalmente a la alianza tacita de Uruguay y el Paraguay de Solano López; éstas sistema de alianzas como ángulos opuestos entres si convergían su vértice común en la zona del territorio de las ex-misiones y en este espacio es donde se produjo la chispa que produjo el incendio.
La Rinconada luego conocida como de San José, era una plaza fuerte totalmente tomada por los paraguayos con la cómplice indiferencia del establishment correntino que reclamó el ganado que los paraguayos habían hurtado a los pobladores de la inmediaciones pero no insistió con la debida firmeza en la ocupación del espacio que pronto pasó a conocerse como trincheras de los paraguayos.
La  ruptura del equilibrio de las alianzas de los Estados de la región se produjo por una rebelión militar que derrocó al gobierno uruguayo, esto precipitó los acontecimientos que desencadenaron primero la incursión brasilera en territorio uruguayo para apuntalar el nuevo gobierno, luego la participación paraguaya también con intención de apoyar al gobierno uruguayo, pero al gobierno derrocado, que afirmaba era el legitimo, su antiguo aliado. Tropas paraguayas solicitan transitar suelo argentino para ir al Uruguay pero sin obtenerlo traspusieron territorio correntino hacia el país oriental, lo que le valió la declaración de guerra de parte de Argentina a la que pronto se sumó Brasil y luego el nuevo gobierno establecido en el Uruguay.
Por supuesto no ahondaremos en los trágicos sucesos del la guerra de la triple alianza o la “guerra grande” como es conocida en la historiografía paraguaya, solo mencionaremos que fue en este sombrío acontecimiento bélico, cuando Don Segundo Roca y tres de sus hijos, entre ellos Julio y Rudecindo Roca, conocieron el litoral argentino, en especial Corrientes y la particular situación en la que se encontraba sujeto el territorio de Misiones.
Don Segundo Roca falleció durante esta contienda, Cándido López retrató magistralmente su cortejo fúnebre, en la famosa obra basada en aquella guerra, con el inconfundible estilo plástico del que supo forjar este artista conocido como “el manco de Curupayty”.
Participación en la contienda de Julio y Rudecindo Roca y sus consecuencias en la geopolítica de la región
En la “gran guerra” se foguearon los temples de Julio y Rudecindo Roca, este último contaba con solo 15 años cuando participó de la contienda, Julio Roca era 7 años mayor. Esta campaña militar marcaría sus vidas para siempre y determinaría su destino. La organización y dirección del Ejército Grande observada de cerca por Julio Roca, como así también ser testigo y parte del proceso que diezmó al pueblo paraguayo en pro de ganar su país para el paradigma del progreso, entendido como posible solo en tanto permanezca abierto al mercado internacional, serán parte del bagaje empírico que aplicará con eficacia Julio Roca al imponer su particular modelo de civilización en La Pampa Argentina, ganando de igual modo estas tierras para “el progreso” y en procura de limites más amplios y mejor definidos con los países vecinos.
Como dijimos el primer acercamiento de Rudecindo Roca a Misiones fue en la guerra de la Triple Alianza (1865 – 1870), allí los Roca conocieron la provincia de Corrientes y la particular sumisión política del territorio de Misiones a ésta. A los 15 años Rudecindo marchaba al Paraguay, a los 18 pasó a Corrientes para reprimir el levantamiento del general Cáceres contra los revolucionarios liberales, pero Mitre decidió apoyar a los rebeldes y atacar a Cáceres que defendía el gobierno democrático. Rudecindo fue parte de las tropas que dejaron el frente paraguayo para ir a Corrientes en apoyo a los Liberales, allí permaneció medio año hasta enero del 1869, para luego regresar en 1880.

Post Guerra de la Triple Alianza

El territorio que había sido ocupado por los paraguayos entre 1838/40 y 1865 ya desde el inicio de la guerra, queda abierto a la explotación recordemos que es en esta oportunidad cuando los vivanderos y proveedores de los ejércitos terminan de destruir los yerbales de pueblos próximos como el de Santa Ana que al culmen de la conflagración en 1870 ha sido arruinados por las reiteradas y muy seguidas cosechas. A partir de entonces se abrió un verdadero “frente extractivo”. Al iniciar este periodo en el espacio que hoy ocupa posadas se había consolidado un poblado que desde entonces crecerá pujante hasta nuestros días. Ya no se tratará de un área de transito eventual o sitio de pastoreo del ganado en marcha.
El espacio conocido como Rinconada y luego Trinchera de los paraguayos, pasa a denominarse “Trincheras de San José” luego del triunfo de los aliados tripartitos. Un importante grupo venido a esta zona con la guerra se radicará de manera permanente conformando el núcleo poblacional de la primigenia Posadas, muchos de ellos son brasileros venidos con el batallón 24 que estableciera su campamento en la zona más alta del lugar, apta para poder vigilar todo el perímetro, el mismo sitio que luego obras sanitarias de la nación interpretó acertadamente como idóneo para erigir el tanque que aprovisionaría de agua potable a Posadas.
El contingente venido de Brasil no era homogéneo, había descendientes de lusitanos, mestizos, e inmigrantes franceses y alemanes, como así también criollos brasileros, ellos sumados a la población nativa y algunos venidos de Corrientes conforman el heterogéneo núcleo poblacional que como factor común tienen la búsqueda de prosperidad y paz.

Post campaña al desierto

Hemos aprendido que, con posterioridad al éxito de los planes de Julio Roca en la llamada “conquista del desierto” éste adquirió fama y prestigio que le valió la candidatura a Presidente. Referido al tema que nos preocupa podemos decir que Julio Roca logró el apoyo económico y electoral a su campaña gracias a la política de expansión de tierras productivas y entrega de mano de obra “prisioneros de guerra” a industriales azucareros, por ejemplo, todo ello a costa del sacrificio del los pueblo originarios. Traemos a colación este ejemplo porque guarda relación a la actividad emprendida de inmediato por Rudecindo Roca cuando llegara a ocupar el cargo de gobernador en el nuevo territorio.
Un ejemplo a nivel nacional: El destino de parte de los “prisioneros de guerra” tomados es un intercambio de favores de parte de Julio A. Roca y empresarios azucareros; Roca  propuso enviarles a los ranqueles tomados en la campaña para ser usados de mano de obra barata en los ingenios a cambio de apoyo político y económico para su candidatura presidencial, todo esto queda explicitado en el trabajo de Diana Lenton donde la investigadora expuso el documento y su contexto:
“…el ministro Julio A. Roca sugería por carta en 1878, al gobernador tucumano Domingo Martínez Muñecas, que se remplazen [sic] los indios olgazanes [sic] y estúpidos que la provincia se ve obligada a traer desde el Chaco, por los Pampas y Ranqueles, que él mismo le enviaría, a cambio de apoyo político para la futura campaña presidencial. Inmediatamente recibió la respuesta de una decena de los principales empresarios azucareros solicitándole 500 indígenas con o sin familia que fueron rápidamente remitidos a Tucumán, donde la mentada baja “productividad” de los peones pampas era compensada por su bajo costo. Así, los ingenios tucumanos se convirtieron en el destino de miles de prisioneros tomados durante las campañas militares de conquista de la Pampa y la Patagonia, y del Chaco”[1]
Pero Roca también ganó el apoyo del interior del país a su candidatura a través de la promesa de dar fin a la larga polémica de la Capital del País, dicho de otro modo la Federalización de Buenos Aires, a esto se opuso de manera contundente el otro candidato a presidente, Carlos Tejedor quien era entonces el gobernador de Buenos Aires, éste llego a levantarse en armas ante la victoria electoral de Julio Roca.
Cuando la rebelión bonaerense del gobernador Carlos Tejedor contra el resultado de los comicios que dieron presidente electo a Julio A. Roca en 1880, la provincia de Corrientes se alió a Buenos Aires resistiendo al Partido Autonomista Nacional (PAN) y por lo tanto a su candidato electo Julio Roca. En Corrientes se produjo una sublevación y hasta fuerzas correntinas invadieron la provincia de Entre Ríos, entonces Avellaneda intervino la provincia,  es así que luego los correntinos quedaron en muy mala posición política a pesar que durante la intervención se implantaron dos gobiernos del mismo signo político que el vencedor nacional.
En esta intervención participó nuevamente Rudecindo Roca ya al frente de 3er regimiento de línea. Después que Julio Roca asumiera la primera Magistratura Nacional separó de Corrientes una parte de su entonces territorio: Misiones. Se dice que fue en venganza por aquella disputa política. De hecho hay entre Corrientes y Misiones un grado de polémica en el debate historiográfico acerca de la legitimidad de la autonomía del territorio misionero. Lo cierto es que Misiones fue provincia antes que el Río de la Plata fuera Virreinato aunque esa perspectiva es difícil de encontrar en historiadores nacionales que en su mayoría miran desde el área bonaerense el devenir histórico de la nación. Verdad es que era un territorio ya muy despoblado como expusimos anteriormente, esto fue debido a la administración colonial de los pueblos guaraníes y a la participación de estos en las luchas independentistas y federales y a la falta de estimulo al poblamiento de parte de la gestión correntia.
Démonos un lugar para analizar una interpretación, que aunque pueda ser en parte acertada, su visión centrada en los conflictos bonaerenses deja de lado los largos hechos históricos de Misiones como jurisdicción de relevancia en el devenir nacional y sus muchos aportes a la idiosincrasia argentina.
Al respecto de la Federalización de Misiones, en la visión de Félix Luna, uno de los primeros cultores del divulgación histórica y por ende de gran penetración e influencia en la interpretación del pasado de muchas generación, historiador de quien se puede decir muchas cosas menos que fuera un crítico de Roca, nos propone una inclinación interpretativa cuando hace decir a Julio Roca  sobre la escisión de Misiones en su famosa obra “Soy Roca” que:
“Los que quedaron más resentidos con la retención de estos nuevos territorios por parte de la Nación fueron los correntinos. Sus estancieros, la gente caté de la provincia, habían considerado como propia la región que se declaró Territorio Nacional de Misiones, y estimaron que la ley que erigió la jurisdicción cuya capital sería Posadas importaba una verdadera mutilación. Es posible que desde el punto de vista histórico fuera así, y ni siquiera niego que al hacerla no hubiera pesado en mi espíritu algún propósito de castigar a la provincia que en 1880 fue cómplice de la rebelión tejedorista.
Pero también hay que pensar lo absurdo que hubiera sido regalar a Corrientes casi el doble de su territorio y no retener para la Nación esos espléndidos bosques nacidos de la tierra colorada donde todavía pueden admirarse los vestigios de las reducciones jesuíticas. Allí fue de gobernador mi hermano Rudecindo”[2]
Es un poco extraño leer a Félix Luna criticando a los “Estancieros” y la “gente Caté” pero es aún más extraño ver que habla de una presunta razón correntina desde “el punto vista histórico” dado que Misiones fue la primer provincia de Argentina y de hecho gran parte de la idiosincrasia que hoy atribuimos a la cultura e identidad correntina no más que el traspaso étnico y cultural de los extintos pueblos jesuíticos misioneros que en gran medida migraron a Corrientes haciéndoles el aporte que hasta hoy día los distingue y caracteriza diferenciándolos del resto de las provincias argentinas. La profunda religiosidad popular y veneración mariana, el uso del idioma guaraní, tienen su origen en este legado y no en los criollos de la primigenia “San Juan de Vera de las Siete Corrientes” o simplemente “Corrientes”. 
Retomando, transcribimos a continuación una cita de la correspondencia entre Rudecindo y Julio Roca, el primer comentario no tiene relación con nuestro tema pero lo incluimos pues habla del modo en que se manejaba la política en tiempos de Roca; aquí Rudecindo deja bien expresado su apetencia sobre el territorio de Misiones, es de fecha próxima al 26 de octubre de 1881, antes de la territorialización de Misiones y antes de su nombramiento como gobernador.  Rudecindo Roca escribe desde Corrientes a su hermano el Presidente:
“...he hablado a tu nombre respecto al Sr. Cáceres y me ha encargado te diga que lo recomendará a sus amigos a fin de que sea electo diputado. ¿Qué me dices de Misiones? Se expide o no la cámara de diputados en aquel proyecto pasado por el senado nacionalizando aquel territorio?...”[3]
La legislatura correntina al ver que era inminente la creación de un Territorio Nacional en Misiones separándolo de su tutela, se apresuró y “entre gallos y media noche”, el 22 de julio de 1881 aprobó una venta masiva de tierras en Misiones. Esta operación violaba incluso los mecanismos de ventas de tierras vigentes entonces en esa provincia. Mapa en mano se dividió el territorio en 38 parcelas de 25 leguas cada una aproximadamente [4] y la canjearon por simples pagarés o letras de cambio a ser hechas efectivas con posterioridad. De este modo se pensaba sacar el último provecho de este territorio dejando la jurisdicción política a la Nación pero no la propiedad de las tierras. En diciembre de 1881 Julio Roca separa las jurisdicciones políticas de Corrientes y Misiones y en enero de 1882 nombra a su hermano Rudecindo Roca como el primer Gobernador de Misiones. Rudecindo estaba en Corrientes, como ya dijimos había sido enviado al frente del 3º regimiento de línea.
La venta de tierras en Misiones se convalidó, a pesar de la propuesta de muchos diputados nacionales de dejarlas sin efecto, pero solo después de largos debates. ¿Por qué no resultan  anuladas las ventas de tierras hechas por Corrientes si estas eran tan precarias en su legitimidad?
Rudecindo Roca había participado de la subasta de tierras de Misiones. De los 38 compradores originales 29 revenden las tierras a los pocos días, “en 11 de esos traspasos de dominios aparece el nombre de Rudecindo Roca como comprador definitivo o comprador temporario […] Otro hecho singular es la presencia de militares del 3º de línea (Regimiento comandado por Rudecindo Roca y acantonado en Corrientes)  [aparecen] como primeros compradores: Sargento, Ayudante Mayor, Teniente Coronel y Capitán…”[5] Rudecindo, según la misma fuete, trató 265.180 hectáreas en esta compra y ventas de tierras de Misiones. Un dato más es que a su muerte Rudecindo aun poseían 160.000 hectáreas en Misiones, según los datos que nos trae el mismo Félix Luna:
Bienes de Rudecindo Roca: “sucesión del general Rudecindo Roca”, expediente Nº 5829, Archivo de Tribunales de la Capital Federal. El inventario de sus bienes incluye 40.000 hectáreas en el departamento Candelaria, 52.500 hectáreas en el departamento Alto Paraná, y 67.500 hectáreas también en el departamento Alto Paraná, todas en el entonces Territorio Nacional de Misiones algunas en condominio con socios; 50.000 hectáreas y 30.000 hectáreas en La Pampa, 8.000 en Rio Negro y 300 hectáreas en Morón, provincia de Buenos Aires, vendidas estas últimas por sus herederos para la formación de Campo de Mayo. Además, varias manzanas y lotes en la ciudad de Posadas, una casaquinta en la calle Bacacay, en el Barrio de Flores, su residencia familiar en los últimos años de su vida, y una quinta en Totoral, provincia de Córdoba.[6]
El gobierno de Corrientes en cartas halagüeñas daba explicaciones al gobierno nacional sobre las ventas, pero se sentía tranquilo de que sería legitimada la maniobra; había vendido las tierras cuando aún estaban en su jurisdicción, estaban en su derecho de hacerlo, salvando unos tecnicismo de lo apresurado de las transacciones, además gran parte se las había vendido al hermano del Presidente que ahora sería además de el gobernador de este territorio uno de sus más grandes terratenientes.
El gobernador de Corrientes en ese entonces era Antonio Gallino, nada le hacía pensar que el gobierno de Julio Roca anularía las compras de tierras que hicieran entre otros, su hermano Rudecindo Roca, creía entonces que sólo quedaba cobrar las letras de cambio por las que las había enajenado.
Una noche luego de todo esto, se encontraba el Gobernador Gallino en la tranquila ciudad de Corrientes jugando una partida de ajedrez, al disponerse a regresar a su hogar es asaltado en la calle por sujetos que lo abordan en actitud poco gentil,  pronto logra distinguirlos, se trataba de soldados del 3º regimiento de línea vestidos de civil. Gallino sería secuestrado por soldados de Rudecindo Roca.
En un documento que citaremos de inmediato veremos como Rudecindo Roca comunicó a Gallino, posteriormente a su asunción como gobernador en Misiones, que llevaría adelante el poblamiento del territorio y que con esto el gobierno de Corrientes debía darse por satisfecho en el pago de la venta de tierras en este territorio, sin esperar que se cancelasen las letras de cambio. Gallino le respondió que esto no podía ser bajo ningún punto de vista y que debía hacer efectivo las obligaciones adquiridas canjeando las letras por dinero en efectivo. Rudecindo decidió hacer una “revolución” en Corrientes y cambiar el gobernador por uno más afín a sus ideas. Esa noche soldados del 3º regimiento de línea ataron de pies y manos al gobernador de Corrientes y lo “subieron” a una embarcación haciéndolo cruzar el río Paraná para mantenerlo cautivo en el Chaco, para hacerle firmar los papeles por los que se cancelaba la deuda y daba su renuncia. No era un rapto extorsivo, sino desde la perspectiva de Rudecindo Roca, era salvarle la vida pues la “turba revolucionaria” en la ciudad de Corrientes quería acabar con su vida.
No se trata de ganar tierras para colonización, si es que acaso esto en alguna interpretación excusa el modo de proceder de Rudecindo, pues estas tierras no pasaron al estado de Misiones sino al patrimonio personal del Rudecindo Roca.
Transcribimos solo una de las notas periodísticas de la época, existen muchas más pero elegimos esta por su simplicidad de lectura y excelente resumen de los hechos, solo a fin de fundamentar rápidamente las anteriores afirmaciones y continuar.
En la noche del 2 de abril de 1882, el Gobernador de Corrientes Sr. Gallino, "...estaba completamente inocente de que se tramara contra él una revolución y no tenía antecedente alguno que se lo hiciera sospechar. Es verdad que un tiempo antes, su gobierno había hecho una venta de tierras en Misiones a un Jefe Nacional, y que este Jefe le había manifestado que aunque había firmado letras por el valor de esas tierras, la provincia debía darse por suficientemente paga con la colonización que de esas tierras se iba a hacer. El Sr. Gallino quedó sumamente sorprendido de semejante propuesta, contestando que eso era irrealizable, siendo necesario que las letras fueran cubiertas. El Sr. Gallino salió del Club, acompañado de don Simón Derqui, y del Dr. Susviela, Juez de Primera Instancia, conversando sobre los incidentes de la partida de ajedrez. Cuando de pronto y desde una vereda, sobre la que se proyectaba una sombra, les fué dada la voz de ¿quién vive? Tras de la voz de alto se desprendieron de la pared sombría, trece individuos que avanzaron rodeando a los paseantes. Prescindiendo del Juez y de Derqui, se precipitaron al Gobernador atándolo con violencia tal, que este pudo comprender que los asaltantes eran enemigos que no le dispensaban ningún género de consideración. En la corta lucha que se originó tuvo tiempo de reconocer a algunos soldados del 3 de Línea, disfrazados. Así maniatado lo llevaron hasta orillas del Río Paraná, donde esperaba una lancha, a la que lo zungaron como un fardo. Atravesando el Chaco, lo desembarcaron, e internándolo en una quinta, lo pusieron bajo unos árboles a cuya sombra se agruparon. El jefe político era un ex-edecán de Avellaneda, Sr. Fuentes, y había sido colocado allí por el Jefe del 3 de Línea Coronel Rudecindo Roca. Fuentes se paseaba en la Jefatura después de haber enviado una embajada a los ministros y legisladores gallinistas, citándolos en nombre de Gallino a la policía. Estos al recibir en aislado la citación se trasladaron inmediatamente a la Jefatura, donde apenas entraban, como en una ratonera, eran presos. Es que aquella no era una revolución, era un complot hecho por el Coronel Rudecindo Roca secundado por el Jefe de Policía [Tte. Cnel. de Línea Ruperto Fuentes]. Una vez que estuvieron presos en la policía los adictos y parciales del Sr. Gallino, los del complot despacharon un vaporcito al Chaco, mandando decir a los que tenían preso a Gallino que podían traerlo, pues el objeto que tenían al detenerlo allí, era poder maniobrar libremente en Corrientes sin que nadie los estorbara. En efecto, el vaporcito llegó y el prisionero fue traído a Corrientes, a la quinta de Vidal. Allí esperaban al Gobernador los autores del complot. Un alto Jefe de la Nación, ya muy conocido del Sr. Gallino por negociaciones de tierras en Misiones, se le presentó como Jefe de todos, diciéndole que debía felicitarse de la situación en que se hallaba, pues la revolución había resuelto asesinarlo, debiéndose la salvación de su vida a la actitud que ese Jefe había tomado. La aseveración del Jefe Nacional, pues ese complot no ha sido más que una asonada de la Nación para apoderarse de Corrientes y una consecuencia de haberse negado a aceptar como pago de las letras un proyecto de colonización” [7].
Todo terminó con un nuevo gobierno en Corrientes, en esa ocasión Julio Roca viajó a Corrientes, fue su primer viaje oficial como presidente a una provincia del interior. La prensa incluso acuñó un término relativo al proceder político en tiempos de Roca: el “gallinicidio” que se entendía como una “acción inconstitucional y de visos terroristas, operada por el gobierno central, consistente en arrancar la renuncia de Gobernadores y funcionarios sin pasar por el remedio federal, mediante extorsiones, amenazas y alarmas” [8]
El decreto de territorialización de Misiones es del 22 de Diciembre de 1881[9]. Poco después de la creación del Territorio Nacional de Misiones y de ser nombrado Gobernador, el 1º de enero de 1882, desde Corrientes Rudecindo escribía a su hermano Julio:
Corrientes 14 de Enero de 1882
Mi Querido Julio
Espero recibir aviso oficial de haber sido nombrado Gobernador de Misiones para pedir los antecedentes todos de aquel territorio. Tendré especial cuidado en recibir los expedientes originarios de las tierras que ha concedido este gobierno para colonias e ingenios de azúcar […]
Muchas gracias por nombrarme gobernador.
Rudecindo Roca[10]

El parecer de Rudecindo acerca de San Martín (Corpus) como nueva Capital

En el territorio de Misiones ya nacionalizado no se había incluido la ciudad más poblada y próspera de entonces, Posadas, pero Rudecindo pensaba que este era el mejor asentamiento la capital y no la casi despoblada y distante San Martín (ex Corpus), el punto habitado más extremo del territorio. En este sentido el 19 de marzo de 1882 Rudecindo Roca escribe una nota al Ministro del interior sugiriendo se les requiera a las autoridades correntinas la transferencia de este sector del territorio, el ejido urbano de Posadas,  para erigir allí la  nueva capital del territorio.
No sabemos cómo, pero Rudecindo supo antes que se sancionara por ley, que el gobierno correntino iba a acceder al pedido de sesión de la ciudad de Posadas, así lo comunica en un telegrama enviado a su hermano Julio Roca fechado el 27 de Agosto de 1882, donde además pide refuerzos militares para Misiones.
“[que] un batallón del ejército se establezca en Corrientes y no Resistencia y que un pique se desprenda a Misiones donde hace tanta falta, te anticipo que mañana tendremos Ley cediendo Posadas para capital de Misiones con los límites que tú conoces” [11]

Posadas Capital del Territorio Nacional

Una de las primeras tareas que emprendió Rudecindo Roca al llegar a Misiones, fue explorar el territorio que le fuera designado como cabecera política de la nueva jurisdicción federal, fruto de este recorrido es un informe epistolar que eleva al entonces ministro del interior Bernardo de Irigoyen, donde le expresa que sin duda la Ciudad de San Martín es un bello paraje y seguramente será muy prospero pero para la función de sede de gobierno que le han asignado tiene una grave desventaja; su aislamiento. El pueblo de Corpus, denominado entonces San Martín, el es último reducto poblado conocido del recientemente formado Territorio, y la razón que obedece su erección como capital obedece a un proyecto geopolítico de afirmación de la soberanía sobre este territorio tan desventajosamente ubicado en una posición en cuña entre los países limítrofes, y de un ecosistema selvático que dificultan en gran medida su control y cuidado de la penetración extranjera, el ubicar a la capital en el punto poblado más extremo es propio de quien posee más conocimientos cartográficos y limítrofes que empíricos, y responde al objetivo de hacerse fuete en la frontera y alejar intenciones expansionistas de vecinos.
Ciertamente no era el sitio más cómodo para asentarse en 1882 pero Posadas tampoco lo era, aunque se diferenciaba mucho en aspectos relevantes, en esta zona de  Misiones el  ecosistema es de campos y no de selva. Esto facilitaba en mucho las comunicaciones, y si bien Corpus está ubicado en el linde mismo de este ecosistema con el selvático de más al norte, desde allí era más trabajoso llegara a costa de Uruguay, por tener que atravesar la sierra central, en cambio desde Posadas, a no ser por algunos arroyos fácilmente franqueables el acceso al río Uruguay significaba unas pocas jornadas de camino despejado. Esto es relevante si consideramos que las principales vías de comunicación y transporte eran los ríos y por ende el fácil acceso a la costa y los puertos era un elemento determinante en la elección de asentamientos.
En un caso de determinación pocas veces visto Rudecindo eligió erigir en el poblado de Posadas su casa particular y sede de gobierno, convirtiendo al asentamiento de comerciantes ex vivanderos, en capital de facto de un territorio del que aun no formaba parte, pero al que Rudecindo Roca estaba determinado a anexar.  Es así que aunque  el decreto de donación del “ejido urbano” de Posadas y circundantes, con los limites que hoy conocemos, es de 1884 mientras que en cada entrada de la Casa de Gobierno, forjado en hierro, vemos el año de su construcción o terminación: 1883.
La Posadas de entonces eran un humilde poblado de casa bajas de construcción al estilo vivienda de guaraníes, enramadas recubiertas con barros componían sus pareces y de pajas eran casi sin excepción todos sus techos, prácticamente solo con dos calles bien definidas una que era la bajaba al Río, indudablemente la principal, y otra que desde el extremo de la primera se extendía a las afueras del poblado en dirección a los ex pueblos de Candelaria y Santa Ana por ejemplo. A posadas también llegaban caminos desde Corrientes, como el que comunicaba con Tranquera de Loreto, hoy Ituzaingó y el que la unía a San José y San Carlos. Desde el camino de Ituzaingó hizo su llegada Rudecindo Roca y los Soldados del 3er Regimiento de línea a su cargo, allí fue a recibirlo una comitiva del la comisión de fomento.
De un humilde origen como Rinconda, cabecera de puente de tráfico comercial internacional, pasando por escenario de beligerancia, y puesto de embarque y receptoría de productos, hogar de ávidos comerciantes misioneros naturales o por opción, la ex Trincheras se convertía en Capital del nuevo Territorio Nacional de Misiones.

Inicio de construcción de la Casa de Gobierno

La mayoría de los autores concuerdan en que la casa se comenzó a construir en 1882, hay quien arriesga a decir en Julio de ese año y se terminó en 1883. En principio fue proyectada como casa particular de Rudecindo Roca aunque se preveía dependencias para actividades propias de sus gestiones de gobierno, como ser el despacho que se construyó como tal desde la proyección de la obra y a la que se tenía acceso inmediato desde la entrada principal de la casa, la que da al patio principal.
Los materiales constructivos que si bien eran los básicos, se diferenciaban por su solides, con los de las precarias construcciones del poblado de entonces; ladrillos cementados con mezcla de cal y barro, pisos de baldosas pequeñas e ilustradas con formas geométricas, techos de hierro galvanizado.
Los datos totales del presupuesto del Territorio de Misiones entre el último cuatrimestre de 1883 y el primero trimestre de 1884 donde deberíamos ver reflejado por lo menos la ultima parte de los costos que significó para el Estado Nacional la construcción de esta casa se han extraviado ya en 1890 según informa Gaudencio Cortes.

La antigua posesión y uso del terreno

Rudecindo compra la propiedad de Don Eladio Guesalaga, quien se desempeñaba como sub-prefecto[12] en la zona, éste hasta entonces lo tenía alquilado a Leonardo Troazzi, quien en el predio tenía instalado y funcionando un ingenio de caña de azúcar[13] de baja escala.
El Ingeniero
El autor del proyecto de la casa de gobierno fue el ingeniero italiano Juan Col (1845-1902).
Nació en Turín, según él mismo dejara consignado en el libro Nº1 de matrícula de socios de la Sociedad de Socorros Mutuos de la Sociedad Italiana de Corrientes. Coincidente con en el padrón de extranjeros levantado en la misma ciudad en 1897, el año de nacimiento que aparece junto a su nombre es 1847.
Juan Col tuvo una actividad profesional muy prolífica en todo el nordeste Argentino. Graduado en la Real Academia de Aplicación para Ingenieros, se radica en Corrientes en 1880. Desarrolló una extensa labor en la región, sus obras de la Casa de Gobierno de Corrientes y la Casa de Gobierno de Misiones, son ambas  Monumentos Históricos Nacionales.
La similitud de ambas construcciones es un dato singular, esto fue apreciado ya por los primeros viajeros que tuvieron la posibilidad de conocer ambas construcciones del mismo ingeniero.
“Casi todo un frente de la plaza lo ocupa la Casa de Gobierno de estilo moderno y parecida á la de Corrientes. En los patios tiene grandes jardines llenos de plantas exquisitas” [14].
Col fue también el encargado de levantar un plano de la frontera oficial entre Misiones y Corrientes. Un dato no menor es que el ingeniero también tuvo participación en el trazado del una línea de ferrocarril “decauville” que unía un ingenio azucarero “el primer correntino” con la ciudad de Corrientes, este dato no debe ser soslayado pues en la misma época en que Col se encontraba en Posadas supervisando la construcción de la Casa de Gobierno, se construía el Ingenio azucarero  San Juan en Santa Ana, propiedad de Rudecindo Roca que también contaba con líneas férreas de este tipo y fue terminado en 1883.
Breve compilado histórico de la Casa de Gobierno
La casa que hoy conocemos como Casa de Gobierno de la provincia originalmente fue la casa familiar del primer gobernador; Rudecindo Roca pero desde este inicio también cumplió funciones de sede cívica del gobierno del territorio teniendo para ello especialmente dedicado varios recintos para despacho y sala de reuniones y alojamiento de huéspedes
La casa reservó algunas dependencias dedicadas a ser residencia de los sucesivos gobernadores y sus familias hasta aproximadamente 1969, es difícil determinar la fecha pues su uso como residencia familiar era esporádico.
La casa fue vendida al  Estado Nacional en 1891. Rudecindo Roca informa por nota del 07 de Agosto de 1889 al Director del Censo de Bienes Nacionales que el valor de la casa asciende a 90.400 Pesos moneda nacional, correspondiendo 74.000 pesos al edificio y 16.400 pesos al terreno. Es así que cobra al Estado un abultado monto por la venta del un inmueble que el Estado había financiado con dinero y mano de obra constructiva casi en su totalidad. Cosas de este tipo le valieron al primer gobernador una sonada denuncia de defraudación al fisco; como lo fue la que levantaran contra él los periodistas Gaudencio Cortes y Juan Bautista Romero.
Pero él primero que zanjó de una vez por todas que era propiedad del territorio y qué no en aquella Casa fue el Gobernador Solari (1908 – 1911) quien ordenó inventariarla dejándonos los datos que hoy son conocidos[15] sobre sus verdaderas dimensiones; la estructura original se mantiene muy similar a pesar de las reiteradas intervenciones necesarias para su mantenimiento, su reestructuración funcional y su fachada, algunas postales de su fachada parecen repetirse casi sin cambios significativos en fotos antiguas y modernas.
Una de las cosa que arquitectónicamente se observan disimiles son la cantidad de ánforas o masetas que coronan la casa, en especial las que estaban ubicados en la sección de la esquina, calle San Martín y Félix de Azara, en un principio las ánforas que coronaban la ochava eran cuatro, una imagen de tiempo posterior muestra tres, y luego las imágenes más modernas solo captan dos como hasta hoy en día se observa. No hemos logrado discernir ni mucho menos documentar el destino de estos adornos.
El paso del tiempo, los cambios tecnológicos, las nuevas necesidades técnicas, obligaron a que los sucesivos gobiernos fueran adaptando el edificio a las épocas en que han gobernado, recordemos que la casa que habitó Rudecindo se iluminaba a kerosene y velas y se comunicaba oficialmente por correspondencia.
Al parecer el primero en realizar reformas (menores) fue el gobernador Gregorio López en 1912 [16]. 
Por ejemplo a finales de 1933 se le solicita a la dirección general de arquitectura “ciertas modificaciones urgentemente indispensables y de poco significado material en el edificio de la gobernación.” Para dejar el local en las condiciones que exige su funcionalidad pública. A lo que la dirección Gral. de Arq. Responde positivamente y además propone la construcción de tres nuevas oficinas en el cuerpo central del edificio, desinadas al archivo, esta es la construcción que hoy día se observa dividendo los patios internos antes solo separados por un muro. En esta ocasión la dirección de arquitectura también sugiere “estudiar la posibilidad de adquirir el terreno situado a los fondos de la gobernación… considerando que ese terreno es el indicado para futuras ampliaciones […] para el área de servicios, garaje, imprenta oficial, etc.” Pero pasaría mucho tiempo hasta que ello pudiera concretarse. 
La ciudad de Posadas crecía en habitantes y en actividad, pero su infraestructura era aun precaria, por contraste la casa de gobierno guardaba aun ese aire palaciego y justamente así la denominaban algunos vecinos, “el Palacio de Gobernación”. Recordemos que la primera calle asfaltada, que sería justamente la del frente de Casa de Gobierno, data recién de 1934[17].
En 1949 por iniciativa del Gobernador Aparicio Almeida se deja inaugurada la importante aplicación central de una planta en altura, construcción completamente moderna y ajena al proyecto original [18].
1967 es el año de obtención del “solar” posterior a la casa, que la comunica con calle Buenos Aires, terreno que de hecho ya hacía años era ocupando para aparcamiento de carruajes primero y automóviles después, la transacción comercial es entre el estado provincial y la Sra. Silvina Luzuriaga de Mercau por la suma de 5.437.152 pesos moneda nacional, y con ello se suma las dimensiones del inmueble original un terreno de 21.65 m de frente por 43.30 de fondo, totalizando 937.45 m2 de superficie añadidos al patrimonio[19].
En 1993 se realizan tareas de restauraciones importantes y ya muy necesarias, en 1996 por el decreto Nº 1249 se declara Casa de Gobierno como Monumento Histórico Provincial. Finalmente durante la presidencia de Néstor Kirchner, el 29 de Noviembre del 2005 por decreto N° 1119, es declarada Monumento Histórico Nacional.
La Provincia de Misiones, la más antigua de la Nación, tuvo muchos vaivenes en su vida institucional, su ubicación geográfica en cuña en un territorio en constante amenaza de invasión y la circunstancia del temprano establecimiento de reducciones guaraní-jesuíticas sumado a su tan peculiar organización social y al elevado grado de desarrollo alcanzado en una etapa tan previa a la consolidación de las instituciones nacionales, crearon las circunstancias singulares para la provincia. El mismo estatus de provincia se diluyó en la lucha independentista y de resistencia a los intentos expansivos de naciones vecinas. Los protagonistas de esta lucha fueron los descendiste de los guaraníes reducidos en las misiones, etnia de heroica lucha en su afán de pertenencia al suelo provincial que aportó incluso a la gesta sanmartiniana. Con lo estudiado en este trabajo, queremos expresar que la sede cabecera del territorio y luego de la provincia no fue ajena a tan trabajoso esfuerzo de consolidación. Esperamos dar un paso más al esclarecimiento de este acontecer, más que la historia de una Casa, es la historia de una voluntad de crecer de un pueblo y su gobierno.
 
 
[1] Lenton Diana, La “Cuestión de los Indios” y el genocidio en los tiempos de Roca. En “Historia de la crueldad Argentina” Bayer Osvaldo, Coordinador. Bs. As: RIGPI, 2010. p. 35
[2] Luna, Félix “Soy Roca” Buenos Aires; ed. Debolsillo, 2006. pág. 206
[3] Alterach Miguel Ángel “Rudecindo: El otro descubiertero” Buenos Aires, Dunkuen, 2001  
[4] Datos tomado de Zouvi Susana “Misiones Territorio Nacional 1881 - 1953” en Miradas Históricas sobre Misiones en el Bicentenario. Capitulo V. Posadas Junta de Estudios Históricos de Misiones. 2010
[5] Perié de Schiavoni, Ángela. “Las tierras Misioneras del coronel Rudecindo Roca” Secretaria de Investigación Fac. Humanidades y Ciencias Sociales. UNaM, Posadas 1992.
[6] Luna Félix; “soy Roca” Buenos Aires: Debolsillo, 2006. p.492
[7] La Patria Argentina, (diario Correntino) 2-II-1883, año V, n.1493. En Apéndice R-I. de “GENEALOGÍA de la TRAGEDIA ARGENTINA” Eduardo R. Saguier
[8] Saguier, Eduardo R. “GENEALOGÍA de la TRAGEDIA ARGENTINA” p. 1787 cita 6655 (en www.er-saguier.org)
[9] Crónica de Gobernantes de Misiones, Tomo I. Posadas, Montoya 1979.
[10] Citado en: Levinton, Norberto “Yacyretá: Una nueva significación” Bs. As. E.B.Y. 2007. p.118 nota al pie 200.
[11] Alterach, Miguel Ángel “Rudecindo: El otro descubiertero” Buenos Aires, Dunkuen, 2001
[12] Levinton, Norberto. El porvenir de Misiones. Buenos Aires: Contratiempo, 2011. p. 263
[13] Lectura de Sitios Patrimoniales, Dávila Rosa y Zarate Emilce.1996. p.16.
[14] Ambroseti. Segundo Viaje, pág. 40.
[15] Terreno de 65 m de frente por 40,30 m de fondo que componen una superficie de 2.814,30 m2. (Lectura de Sitios Patrimoniales, Dávila Rosa y Zarate Emilce.1996. p.17).
[16] Etorena Alba y Freaza Carlos; “Historia de Posadas” Vol. II, p.79. Posadas 2011.
[17] Brañas Balbino “Mi Tierra en el Recuerdo” p.87.
[18] Etorena Alba y Freaza Carlos. Op. Cit. p.79.
[19] Decreto Provincial nº 1938, del 15 de Nov 1967.