{"id":2651,"date":"2020-01-28T13:01:25","date_gmt":"2020-01-28T13:01:25","guid":{"rendered":"https:\/\/startersites.io\/blocksy\/blog\/?p=2651"},"modified":"2025-12-23T13:47:26","modified_gmt":"2025-12-23T13:47:26","slug":"welcome-to-the-future-of-wordpress-with-gutenberg","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/misioneshistoria.com.ar\/welcome-to-the-future-of-wordpress-with-gutenberg\/julkant\/","title":{"rendered":"El odio a los \u00e1rboles"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-drop-cap\">Rafael Barrett es un afamado autor de nacionalidad espa\u00f1ola pero que vino muy joven a la Argentina, luego fue al Paraguay donde se cas\u00f3 y se desempe\u00f1\u00f3 como periodista principalmente; a \u00e9l debemos maravillosos relatos de \u201clo que son los yerbales\u201d y otras semblanzas de nuestra regi\u00f3n. Su mirada rica en experiencia y conocimientos tom\u00f3 nota de las particularidades de la idiosincrasia del nativo de estos tr\u00f3picos.<\/p>\n\n\n\n<p>Traemos hoy, no una investigaci\u00f3n hist\u00f3rica sino una reflexi\u00f3n suya de hace m\u00e1s de un siglo que bien podr\u00eda servir como criterio interpelador de actitudes que nos caracterizan aun hoy. Se trata de un art\u00edculo suyo publicado en el diario \u201cRojo y Azul\u201d&nbsp; en 1907. Barrett observa, describe y reflexiona sobre una triste pr\u00e1ctica que no pocas veces se mantiene en algunas ciudades de nuestra provincia.{jcomments on}<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&#8220;Que un advenedizo construya una casa, con el dinero r\u00e1pidamente ganado en honradas y secretas operaciones comerciales, est\u00e1 bien. [\u2026]. Pero lo que hace estremecer es que declare: \u00abAhora voy a arrancar todos los \u00e1rboles en torno para que la propiedad quede linda\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026 es necesario que se vea limpia, desnuda, con sus insolentes colores [\u2026] la fachada reluciente y tonta. Es necesario que se diga: \u00abEsta es la casa nueva de Fulano, de ese que ahora est\u00e1 tan rico\u00bb. Es necesario que pueda contemplarse sin obst\u00e1culos el monumento a la actividad de Fulano. Los \u00e1rboles sobran; \u00abquitan la vista\u00bb. Y hay algo m\u00e1s que vanidad en el af\u00e1n de pelar el suelo; hay odio, odio a los \u00e1rboles.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfEs posible? \u00bfOdio a los seres que, inm\u00f3viles, con los nobles brazos siempre abiertos, nos ofrecen sin cansarse jam\u00e1s la caricia de su sombra, la fecundidad silenciosa de sus frutos, la poes\u00eda m\u00faltiple y exquisita que elevan al cielo? \u2026 Nuestro odio las condena. [\u2026]<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Ay! No se trata de cultivar, sino de perdonar a los \u00e1rboles. \u00bfC\u00f3mo aplacar a los asesinos? No hay sitio de los que he recorrido, en que no haya visto funcionar el hacha est\u00fapida del propietario. Hasta los que nada tienen destruyen las plantas. Alrededor de los ranchos se extiende un \u00e1rido yermo cada a\u00f1o mayor, que da miedo y&nbsp; tristeza. Seg\u00fan el adagio \u00e1rabe, una de las tres misiones de cada hombre en este mundo es plantar un \u00e1rbol. <strong>Aqu\u00ed el hijo arranca lo que el padre plant\u00f3<\/strong>. Y no es por ganar dinero; no aludo a los que explotan las maderas.<\/p>\n\n\n\n<p>Ser\u00eda una explicaci\u00f3n, un m\u00e9rito; hemos llegado a considerar la codicia como una virtud. Aludo a los que gastan dinero en arrasar el pa\u00eds. Obedecen a un odio desinteresado. Y la inquietud aumenta cuando se nota <strong>que las \u00fanicas mejoras que se hacen en las plazas de la capital consisten en arrancar, arrancar y arrancar \u00e1rboles.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Odio doblemente feroz <strong>en una comarca donde el verano dura ocho meses<\/strong>. <strong>Se prefiere el sol abrasador a la dulce presencia del \u00e1rbol.<\/strong> Se dir\u00eda que los hombres no son ya capaces de sentir, de imaginar la vida en los troncos venerables, que tiemblan bajo el hierro y se desploman con lastimero fragor. Se dir\u00eda que no comprenden que tambi\u00e9n la savia es sangre y que sus v\u00edctimas se engendraron en el amor y en la luz. [\u2026]<\/p>\n\n\n\n<p>[\u2026] muy hondo ha de ser el mal de los que, en resignado mutismo, perdieron el cari\u00f1o primero, el cari\u00f1o fundamental que hasta las bestias sienten, el santo cari\u00f1o a la tierra y a los \u00e1rboles&#8221;.[1]<\/p>\n\n\n\n<p>No pocas veces caminando por las calles de Posadas, sufriendo el calor propio de estos tr\u00f3picos, viene a mi memoria estas reflexiones hechas hace m\u00e1s de un siglo por Barrett. Me pregunto, \u00bfqu\u00e9 entienden algunos funcionarios por \u201cespacios verdes\u201d? Porque en mi inconsciente se asocian los conceptos de espacios verdes con el de parques y plazas, pero aqu\u00ed las plazas y parques distan mucho de ser literalmente espacios verdes. En Posadas existe una idolatr\u00eda al hormig\u00f3n y al concreto. Si uno observa c\u00f3mo han ido evolucionando las tradicionales plazas posade\u00f1as no se puede dejar de advertir que el \u201carboricidio\u201d (asesinato de arboles) es la norma\u2026 el c\u00e9sped no se salva, se remplaza la fresca alfombra vegetal, tan cuidada en otros sitios, por verdaderas playas de estacionamiento. La ciudad es un gran radiador, que a veces no alcanza toda la noche para que pierda el calor que conservan sus calles, veredas y \u201cpases\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El posade\u00f1o (que toma las decisiones) pareciera que asocia vegetaci\u00f3n con barbarie, con atraso y falta de progreso, y al contrario entiende civilizaci\u00f3n como asfalto, vereda, o simples planchas de concreto esparcido en lo que otrora supieron ser verdaderos espacios verdes. El caso del la &#8216;Plazoleta del Papa&#8217; en la Costanera de Posadas es emblem\u00e1tico de este criterio. Lo que ah\u00ed se hizo es una verdadera mutilaci\u00f3n del espacio verde. Este sitio era un hermoso espaci\u00f3 recreativo, muy fresco y agradable, lo cerraron por m\u00e1s de un a\u00f1o \u00bfpara qu\u00e9? Para devolvernos un play\u00f3n de cemento\u2026 sus frondosos \u00e1rboles ya se est\u00e1n secando bajo el sol abrazador desde arriba y por la irradiaci\u00f3n que refracta desde el cemento a sus pies, los espec\u00edmenes que a\u00fan sobreviven, unos hermosos ejemplares de palo borracho, viven por ahora, le han dejado quiz\u00e1s un metro cuadrado de superficie de suelo alrededor de sus troncos, un gesto de solidaridad moral que los mantendr\u00e1 en agon\u00eda quiz\u00e1s unos a\u00f1os m\u00e1s antes que mueran cocinados.<\/p>\n\n\n\n<p>La antigua playa &#8216;El Brete&#8217; pose\u00eda una frondosa arboleda y mucho c\u00e9sped, como la cancha del tiro federal, hoy sus sustitutos, hijos del progreso y la modernidad, son playones de cemento incandescente. Hemos llegado a tanto que lo que supo ser una plaza icono de encuentros culturales, el famoso \u201cTeatro Griego\u201d sobre la avenida Corrientes, de una frescura particularmente agradable se va a convertir en otro monumento al hormig\u00f3n armado, llegando al punto que uno de sus \u201catractivos\u201d ser\u00e1 una torre de mallas de acero que contendr\u00e1n escombros pero, me dir\u00e1n, no son cualquier escombro, son los restos de lo que fuera el comedor universitario\u2026 debo hacer recordar que aquella edificaci\u00f3n que el Municipio cediera a la Universidad por mucho tiempo fue antes un simple restaurante, llamado el Zeppelin, por lo que los escombros que tan originalmente han ideado erigir en torres, ser\u00e1n tambi\u00e9n del ex Zeppelin\u2026 sobra decir que no estamos en contra del monumentos a la \u201cMemoria, la Verdad y la Justicia\u201d, pero \u00bfera necesario resignar un espacio verde m\u00e1s de Posadas y convertirlo en otro n\u00facleo emanador de calor para conmemorar estos valores t\u00e1citamente validos por si solos?<\/p>\n\n\n\n<p>Posadas es la capital de la provincia m\u00e1s selv\u00e1tica de Argentina, su verde es lo que la identifica en el imaginario colectivo de sus visitantes, su selva, sus animales, sus cascadas, son \u00edconos reiterados de sus campa\u00f1as de promoci\u00f3n al turismo. Tenemos la suerte que aqu\u00ed la vegetaci\u00f3n crece sin mayor dificultad y nunca pasa desapercibida ante la mirada del visitante, a veces nos resulta gracioso ver en los parques nacionales y provinciales a los turistas sac\u00e1ndoles fotos a flores que para nosotros son comunes, a plantas que nuestras abuelas consideraban plagas o simples enredaderas\u2026 sac\u00e1ndoles fotos a los insectos que se agolpan en las luces, a las hormigas que les parecen \u00a1enormes!\u2026 a los pajaritos\u2026 esos pajaritos que cuando ni\u00f1os los busc\u00e1bamos a la siesta y no precisamente con una c\u00e1mara digital en la mano\u2026 y que mal que hicimos por cierto\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>El turista que elije Misiones como destino, no le atrae las franjas y la porosidad del concreto, ni el brillo del metal de las esculturas, no viene a ver las presuntas \u201cobras de arte\u201d de hormig\u00f3n y malla de acero\u2026 viene a ver el verde, a respirar aire puro, a refrescarse del calor reinante en las grandes ciudades en el verano\u2026 viene a ver nuestros verdes paisajes y los estamos volviendo cada vez mas grises. Basta mirar una imagen satelital de Misiones y observar que el contorno de la provincia se distingue en el verde de sus, cada vez m\u00e1s escasas, zonas selv\u00e1ticas\u2026 Con esta depredaci\u00f3n estamos hipotecando el porvenir de nuestro mayor potencial, el mundo va hac\u00eda una revalorizaci\u00f3n de lo natural y ecol\u00f3gico, de lo saludable y sustentable para el medio ambiente y nosotros herederos de un patrimonio natural valios\u00edsimo lo estamos despilfarrando, como los mens\u00faes borrachos en un tienda de ramos generales se empe\u00f1aban ellos mismos a a\u00f1os de trabajos forzados a cambio de una noche de juerga\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando entendamos esto vamos a comenzar a pensar un plan de desarrollo urbano m\u00e1s real, que d\u00e9 soluciones y beneficios al misionero com\u00fan, el habitante o el visitante que a pie circula por la ciudad, ese que ahora camina deprisa de un sitio con aire acondicionado hacia otro tambi\u00e9n con climatizado, porque afuera no se puede estar del calor, la falta de sombra y la sequedad del aire\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Guillermo Kaul G\u00fcndwald, era un ling\u00fcista reconocido que comparti\u00f3 disertaciones con Bajt\u00edn,&nbsp; tuvo diplomas honor\u00edficos de universidades como Harvard,&nbsp; cre\u00f3 un estilo literario nuevo en la prosa mundial, el develacionismo po\u00e9tico;&nbsp; cuando conoci\u00f3 Misiones, como tantos otros, se enamor\u00f3 perdidamente, al punto de dejar su c\u00e1tedra para venir a vivir aqu\u00ed y trabajar como docente secundario, durante d\u00e9cadas gast\u00f3 m\u00e1s de lo que pudo de su magro salario en comprar libros de Misiones,&nbsp; escribi\u00f3 \u201cHistoria de la literatura misionera\u201d, fue quien acu\u00f1\u00f3 el concepto \u201cportu\u00f1ol\u201d antes inexistente. \u00c9l supo decir en poes\u00eda: En&nbsp; \u201cMisiones \/ acontece \/ casi \/ siempre \/ roja hacia abajo y hacia arriba \/ verde\u201d[2]. Qu\u00e9 lejos estamos hoy de cumplir con la premisa Kauliana, \u201croja hacia abajo y hacia arriba verde\u201d\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>De \u00e9l compartimos el poema de su autor\u00eda \u201cCruces blancas\u201d[3] en el que magistralmente nos devela qu\u00e9 qued\u00f3 en pi\u00e9 ante sus ojos y qu\u00e9 no\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>En Fracr\u00e1n hab\u00eda arboles a la<\/p>\n\n\n\n<p>ma\u00f1ana<\/p>\n\n\n\n<p>al medio d\u00eda, a la tarde, a la noche, al tr\u00f3pico a la<\/p>\n\n\n\n<p>helada,<\/p>\n\n\n\n<p>al viento, a la lluvia, bajo el c\u00f3digo total de la<\/p>\n\n\n\n<p>semana.<\/p>\n\n\n\n<p>En Fracr\u00e1n la Belleza colgaba a toda hora de las<\/p>\n\n\n\n<p>ramas.<\/p>\n\n\n\n<p>rebotaba contra el casco de la piedra<\/p>\n\n\n\n<p>en pentagramas<\/p>\n\n\n\n<p>de sol. Se santiguaba verde en la copa m\u00e1s<\/p>\n\n\n\n<p>entusiasta<\/p>\n\n\n\n<p>y azul se desnudaba en la catequesis del<\/p>\n\n\n\n<p>agua.<\/p>\n\n\n\n<p>En Fracr\u00e1n Ca&#8217;a Yar\u00ed se afiliaba guaran\u00edtica a la<\/p>\n\n\n\n<p>zafra<\/p>\n\n\n\n<p>donde el monyolo que mont\u00f3<\/p>\n\n\n\n<p>Maidana<\/p>\n\n\n\n<p>A la sapecadora del barbacu\u00e1 de los hermanos<\/p>\n\n\n\n<p>Escalada.<\/p>\n\n\n\n<p>En Fracran Ca&#8217;a Yar\u00ed hoy llora su domingo de<\/p>\n\n\n\n<p>esmeralda<\/p>\n\n\n\n<p>devastado por el fuego cil\u00edndrico de la<\/p>\n\n\n\n<p>m\u00e1quina<\/p>\n\n\n\n<p>y llora desde el lunes. Ca&#8217;a Yar\u00ed llorando est\u00e1 desde M\u00e9xico a<\/p>\n\n\n\n<p>las Ant\u00e1rtidas.<\/p>\n\n\n\n<p>En Fracr\u00e1n el Timb\u00f3 del Pacto de la Selva, el \u00e1rbol de la<\/p>\n\n\n\n<p>esperanza,<\/p>\n\n\n\n<p>el de la paz ya no existe, la oruga<\/p>\n\n\n\n<p>met\u00e1lica<\/p>\n\n\n\n<p>muerte le dio a la<\/p>\n\n\n\n<p>americana.<\/p>\n\n\n\n<p>En Fracr\u00e1n, al estarse a los que aun son<\/p>\n\n\n\n<p>comarca,<\/p>\n\n\n\n<p>a los que aun beben la claridad de la<\/p>\n\n\n\n<p>ma\u00f1ana,<\/p>\n\n\n\n<p>s\u00f3lo vela el salmo inm\u00f3vil de unas pocas cruces<\/p>\n\n\n\n<p>blancas.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p>[1] [ROJO Y AZUL, 27 de setiembre de 1907] Germinal antolog\u00eda Rafael Barrettt; edici\u00f3n de Miguel \u00c1ngel Fern\u00e1ndez. Publicaci\u00f3n: Alicante: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2001. Nota: Edici\u00f3n digital basada en la de Asunci\u00f3n Paraguay, El Lector, 1996. P.199 \u2013 200.<\/p>\n\n\n\n<p>[2] Kaul Gr\u00fcnwald, Guillermo. &#8220;Y Ahora digo Am\u00e9rica&#8221; Mendoza: Ediciones del Canto Rodado, 1999. p 165.<\/p>\n\n\n\n<p>[3] Kaul Gr\u00fcnwald, Guillermo. \u00cddem. p 159.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rafael Barrett es un afamado autor de nacionalidad espa\u00f1ola pero que vino muy joven a la Argentina, luego fue al Paraguay donde se cas\u00f3 y se desempe\u00f1\u00f3 como periodista principalmente; a \u00e9l debemos maravillosos relatos de \u201clo que son los yerbales\u201d y otras semblanzas de nuestra regi\u00f3n. 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