Misiones en el nacimiento de la Patria

El 25 de mayo de 1810 ocurrió un hecho muy importante: la Revolución de Mayo. Los criollos destituyeron al virrey español y formaron la Primera Junta de Gobierno. Había comenzado el camino hacia la independencia.
En Misiones, el gobernador Tomás de Rocamora recibió la noticia de la revolución y decidió apoyar al nuevo gobierno de Buenos Aires y mandó a que se reúnan en un cabildo general los representantes de cada pueblo y anunciando lo que había ocurrido el 25 de mayo debían decidir qué hacer

texto destinado a lectores de 4to a 6to grado de escuelas primarias


Hace mucho tiempo, cuando todavía no existía la Argentina como país, las tierras de las misiones estaban habitadas por muchos pueblos, como, por ejemplo, los guaraníes. En lo que hoy es Posadas tenían sus aldeas los caciques Terapúa, Añapese y Ñamandú. En 1615 llega Roque González y funda con ellos la primera Misión de lo que después sería llamado Misiones, justamente por la abundancia de estas poblaciones de guaraníes guiadas por jesuitas. Los jesuitas eran sacerdotes que enseñaban a los guaraníes un nuevo modo de vida más moderno. Con ellos, la gente de esta tierra trabajaba, aprendía oficios: música, escultura, pintura y agricultura, por supuesto. Aquellos pueblos eran conocidos como las Misiones Jesuíticas.
En 1768, el rey de España ordenó la expulsión de los jesuitas de América. Los sacerdotes tuvieron que irse y los pueblos guaraníes quedaron sin sus maestros espirituales y de todo lo demás también. Sin embargo, los guaraníes nunca olvidaron todo lo que habían aprendido y conservaron muchas de sus costumbres y su organización.
Con el paso de los años, el gobierno español comenzó a dividir y reorganizar el territorio de Misiones. Algunos pueblos quedaron separados y otros pasaron a depender de distintos gobiernos. Además, los portugueses avanzaban desde Brasil y ocuparon parte de las Misiones Orientales en 1801.
En esos años gobernaba la región Bernardo de Velasco, un militar español que tenía autoridad sobre Paraguay y Misiones. Mientras tanto, en Buenos Aires crecían las ideas de libertad y de formar un gobierno propio en América.
El 25 de mayo de 1810 ocurrió un hecho muy importante: la Revolución de Mayo. Los criollos destituyeron al virrey español y formaron la Primera Junta de Gobierno. Había comenzado el camino hacia la independencia.
En Misiones, el gobernador Tomás de Rocamora recibió la noticia de la Revolución y decidió apoyar al nuevo gobierno de Buenos Aires, y mandó que se reunieran en un cabildo general los representantes de cada pueblo, y, anunciando lo que había ocurrido el 25 de mayo, debían decidir qué hacer.
Fue entonces cuando ocurrió un hecho histórico muy importante para nuestra región. El 8 de julio de 1810 se reunió un Cabildo Abierto en Candelaria, cabildo que funcionaba allí desde 1636. Participaron de la importante reunión autoridades, vecinos y caciques guaraníes. El acta de la Revolución fue leída en castellano y también en guaraní, para que todos pudieran comprenderla. Después de escucharla, los presentes decidieron jurar lealtad al nuevo gobierno patrio compuesto por americanos como ellos.
En la entonces provincia del Paraguay no todos estaban de acuerdo. Bernardo de Velasco rechazó la autoridad de Buenos Aires y siguió obedeciendo al gobierno español. Poco tiempo después invadió Misiones con soldados armados y ocupó varios pueblos.
Ante esta situación, la Junta de Buenos Aires decidió separar definitivamente a Misiones del gobierno paraguayo de Velasco. Para defender la Revolución, el gobierno envió una expedición militar dirigida por Manuel Belgrano. Belgrano cruzó por Misiones rumbo al Paraguay para apoyar a los pueblos que querían un gobierno americano.
En esa expedición participó un joven guaraní llamado Andrés Guazurarí, conocido más tarde como Andresito. Allí comenzó su experiencia militar y demostró gran valentía.
Durante aquella campaña ocurrió el Combate de Tacuarí, en 1811. Aunque Belgrano fue derrotado, implantó en Paraguay la idea de la independencia americana de la autoridad española. En esa batalla también quedó grabado en la memoria el valor del niño llamado Pedro Ríos, conocido como “El Tambor de Tacuarí”, que batió el tambor para transmitir las órdenes de Belgrano hasta dar la vida en cumplimiento de esa tarea encomendada por el General.
Poco tiempo después, en Paraguay, el propio Bernardo de Velasco fue derrocado por una revolución y se formó un nuevo gobierno paraguayo que en 1811 declaró por si solo su independencia.
Más adelante, Andresito conoció al caudillo oriental José Gervasio Artigas. Entre ellos nació una gran amistad. Artigas apoyó mucho a Andresito y lo ayudó a convertirse en uno de los principales líderes de Misiones.
Con el paso de los años hubo guerras y conflictos entre distintos gobiernos. Algunas veces el territorio de Candelaria fue recuperado por los artiguistas y otras veces volvió a ser ocupado por Paraguay.

Los Jinetes Guaranies dan origen a los granaderos a Caballo

En 1812 un Misionero que había nacido en lo que fuera la misión de Yapeyú (fundada por Roque González) educado en Europa, volvió al Río de la Plata para colaborar con la causa de la independencia y se le encomendó formar un regimiento de granaderos a caballo, ese misionero se llamó José Francisco San Martín, y para crear el hoy famoso regimiento de montados San Martín escribió cartas a los pueblos de Misiones pidiendo que cada uno de los 30 pueblos mandara a sus jóvenes más aptos pues sabía que estos eran muy talentosos en las actividades que implicaban la equitación.
Con mucho esfuerzo, los pueblos respondieron y alcanzaron a enviar bien provistos de caballos a 280 de los mejores montadores y fueron esos paisanos guaraníes los que dieron origen al regimiento más famoso del ejército nacional, los Granaderos a Caballo.

Misioneros en la gesta emancipadora de América del sur

Cuando llegaron a Buenos Aires, dieron sus nombres y apellidos que sonaron raros para los porteños, misioneros como Matías Abucú, Miguel Aybí, Andrés Guayará y Juan de Dios Abaya. El 6 de mayo de 1813 entregaron una carta muy especial a San Martín; le expresaban que querían ayudar a la patria y demostraban que se sentían verdaderos americanos, aunque hablaran otro idioma: el guaraní.
Esos paisanos misioneros acompañaron a San Martín junto a otros muchos soldados de todo el país, por más de una década durante la famosa gesta emancipadora de América, cruzando los Andes para liberar Chile, embarcándose a Perú y cabalgando hasta Bolivia, para luego regresar a Buenos Aires y de allí solo 11 de ellos lograron volver a Misiones.
A través de las fuentes, es posible identificar también a otros misioneros con nombre y apellido que tuvieron un actuar destacado y específico en la adhesión a la Revolución de Mayo y las posteriores campañas militares de emancipación.
Santiago Guaicha: Era originario de Apóstoles. Participó en las campañas del Ejército del Norte y fue tan valiente que llegó a ser escolta del general Rondeau.
Lorenzo Napurey Purey: También nació en Apóstoles. Formó parte del primer grupo de Granaderos que cruzaron la Cordillera de los Andes junto al ejército de San Martín. Luchó en batallas en Perú, en Ayacucho y también en la guerra del Brasil. Por su valentía, llegó a ser escolta del general Alvear.
Valerio Tacura: Fue un granadero guaraní que peleó junto al general Necochea. Murió luchando valientemente por la patria en el combate de El Tejar (norte de Jujuy).
Miguel Chepoyá: Era el trompa del regimiento, es decir, el soldado que daba señales con la trompeta. Su apellido, “Chê Pô-Yá”, significa “yo apoyo con mi mano”. Ese nombre lo representaba muy bien, porque siempre fue fiel y ayudó a la campaña libertadora en toda América.
Coronel José Félix Bogado: Nació en la región del Guairá y trabajaba navegando por los ríos. Se unió al ejército porque admiraba a San Martín y quería luchar por la libertad. Como hablaba guaraní, ayudó mucho a unir y organizar a los soldados. Después de 13 años de campañas y batallas, volvió a Buenos Aires en 1826 como jefe de los últimos granaderos de San Martín.
Pablo Areguatí: Hijo de un cacique del antiguo pueblo de San Miguel Arcángel (hoy Brasil, pero antes Misiones), fue nombrado por Manuel Belgrano como alcalde y comandante de las milicias del pueblo de Mandisoví (Entre Ríos). Luego fue el primer y único comandante militar de origen guaraní en las Islas Malvinas.

Andrés Guazurarí “Andresito”

Andrés Guazurarí fue el líder militar guaraní más importante. Primero luchó junto a Manuel Belgrano en la expedición al Paraguay. Después ayudó a José Gervasio Artigas en la defensa de los pueblos de la región. Andresito defendió las fronteras de Misiones contra las invasiones portuguesas y brasileñas.
Recuperó los pueblos del Paraná (Candelaria, Santa Ana, Loreto, San Ignacio, Corpus) invadidos por Paraguay, y participó en importantes batallas como las de Apóstoles y San Carlos. Gracias a su valentía y a su amor por su pueblo, hoy es recordado como uno de los grandes héroes de Misiones y de la historia argentina.

Los guaraníes misioneros no solo ayudaron en las luchas por la independencia: también demostraron valentía, compañerismo y amor por su tierra. Ellos fueron parte importante de la emancipación de América.
A pesar de todas las luchas, de todos los idas y vueltas de jefes políticos que se sucedieron en Misiones, nuestra provincia tuvo una participación muy importante en los primeros años de la historia argentina. Los pueblos guaraníes, los caciques, Andresito y muchos misioneros fueron fundamentales para sostener y defender las ideas de soberanía e independencia americana y de un gobierno propio para nuestro país.

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Julio Cantero
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