Analizamos una obra que explora la hipótesis del origen mestizo de José de San Martín, sosteniendo que fue hijo biológico del aristócrata español Diego de Alvear y una joven guaraní llamada Rosa Guarú. La investigación de Hugo Chumbita utiliza testimonios de la familia Alvear, memorias de contemporáneos y análisis fisonómicos para confrontar el relato de la historiografía liberal, la cual habría operado un “blanqueamiento” deliberado del prócer. Según esta fuente, su identidad indígena explica su profunda empatía con los pueblos originarios, su apoyo a una monarquía incaica y la hostilidad recibida por parte de las élites porteñas. Además, se rescata la memoria popular de Yapeyú y de Rosa Guarú como pruebas de una verdad histórica silenciada. El conjunto documental busca demostrar que el Libertador no fue un militar europeo, sino un hijo de la tierra americana cuya gesta estuvo intrínsecamente ligada a su raíz nativa.

La guerra guaranítica (1753) fue provocada por un acuerdo bilateral en el que España cedió a Portugal el territorio de las Misiones Orientales (siete prósperos pueblos de guaraníes al este del río Uruguay) a cambio de la Colonia del Sacramento. Esta permuta territorial exigía el desalojo forzoso y el desarraigo de cerca de 30.000 guaraníes, quienes debían abandonar sus tierras y templos en el plazo de un año. Sintiéndose traicionados por la Corona y negándose a entregar sus hogares a los portugueses —sus históricos enemigos y esclavistas—, los cabildos indígenas agotaron primero la vía diplomática mediante cartas y memoriales, pero finalmente optaron por la resistencia armada cuando los demarcadores de límites intentaron ingresar a sus territorios en 1753. El conflicto bélico formal enfrentó a las milicias guaraníes, lideradas por figuras como los caciques Sepé Tiarayú y Nicolás Ñeenguirú, contra los ejércitos aliados de España y Portugal. Clandestinas instalando a los misioneros, sosteniendo la resistencia de los indios. Tras campañas iniciales fallidas, las fuerzas aliadas hispano-portuguesas se reorganizaron bajo el mando de gobernadores como José de Andonaegui. La guerra alcanzó su trágico desenlace el 10 de febrero de 1756 en la batalla de Caibaté, donde la abrumadora superioridad militar aliada resultó en la masacre de más de 1.500 guaraníes. Tras la derrota, los indígenas sobrevivientes fueron forzados a evacuar, dejando sus pueblos desiertos y los campos aislados. Paradójicamente, las disputas fronterizas entre los imperios europeos persistieron y el Tratado de Madrid fue anulado en 1761, permitiendo el retorno de los guaraníes a un territorio ya devastado que nunca lograría recuperarse. Además, este desafío militar a la corona condenó a jesuitas partidarios o no de la resistencia guaranítica y más tarde serían todos expulsados de América, marcando el ocaso final del experimento misionero.

Este video analiza la figura de Melchor, un indígena guaraní de la reducción de Corpus Christi que se destacó como cronista y cartógrafo en el siglo XVIII. A través de testimonios jesuitas e investigaciones modernas, se reconstruye la existencia de su obra perdida, la cual documentaba la historia, geografía y tradiciones de su comunidad desde una perspectiva netamente indígena. La investigación de Julio Cantero resalta cómo los guaraníes integraron la escritura alfabética para preservar su memoria colectiva, superando las funciones meramente religiosas o administrativas de la época colonial. No obstante, la expulsión de los jesuitas en 1767 provocó la dispersión de estos valiosos archivos y el fin de un periodo de gran florecimiento intelectual. Actualmente, el legado de Melchor es reivindicado como una prueba fundamental de la *élite letrada nativa* y de su capacidad para registrar el pasado de América con voz propia.