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El aporte Guaraní a la cultura mundial
Hace ya un tiempo trascendió, a partir de un documental producido por la Secretaría Nacional de Cultura del Paraguay estrenado en el festival de cine independiente de Mar del Plata y fue creciendo en popularidad, una tesis que sostiene que serían los “Guaraníes” quienes habrían inventado el Fútbol o más bien el “balón pie”, al parecer los pueblos originarios del Paraná superior practicaban originalmente el juego que habría inspirado el fútbol moderno como hoy lo conocemos.
Esta noticia relatada con tono anecdótico circuló por la prensa internacional con inusitada rapidez y alcanzó a los medios más importantes, podemos encontrarla en la prensa europea, norteamericana y hasta incluso en el Vaticano donde el famoso Osservatore Romano, que pocas veces se dedica a temas relacionados con el fútbol, le dedicó un meticuloso artículo.
En la realización de un documentalista paraguayo se expone esta idea a partir de testimonios de distintos entrevistados. Quien en nuestra opinión más aporta a la tesis, es el investigador Bartomeu Melià, es él quien desliza de manera coloquial las fuentes históricas que a ciencia cierta sustentan la hipótesis.
Como decíamos antes, la cobertura fue muy extensa, pero los términos en que se divulgó una y otra vez la noticia fueron, en nuestra opinión, muy repetitivos. Hurgamos entre los resultados de la búsqueda para saber más sobre el tema, pero en uno y otro artículo sólo hallamos casi las mismas palabras, en distintos formatos y caracteres, que se leen en los principales medios de comunicación on line, ya sean británicos, estadounidenses, españoles, argentinos y por supuesto paraguayos. Las fechas de publicación hacen pensar en una onda expansiva mediática con epicentro en Asunción.
Pero aquí nos dedicamos a la historia y no al análisis de los medios y mucho menos al fútbol, y notamos con esta perspectiva histórica que siendo tan interesante la línea de investigación iniciada por el realizador paraguayo Marcos Ybañez y producida por Agu Neto para la Secretaría de Cultura de Paraguay, esta no se profundiza con una investigación histórica propiamente dicha, por lo que fuimos tras los testimonios enunciados por Melià y los exponemos aquí para fomentar el debate histórico o simplemente para todos aquellos que quieran profundizar en las fuentes una hipótesis que va más allá de lo planteado por Meliá y por los realizadores paraguayos.
Nuestra premisa es la siguiente: Las fuentes principales que sostienen la idea que fueron los guaraníes quienes primeramente jugaron a la pelota con los pies, son tres autores jesuitas de los siglos XVII y XVIII, más precisamente Montoya, Cardiel y Peramás y si indagamos en sus biografías encontraremos que su experiencia misional entre guaraníes se dio principalmente en el territorio que hoy es la provincia de Misiones Argentina, por ende es posible pensar que sus testimonios se basan en observaciones de los juegos de los guaraníes en los pueblos de San Ignacio Miní, Loreto y Concepción de la Sierra ya que fue en estos pueblos donde desarrollaron su labor misional y donde convivieron con los paisanos guaraníes en sus vidas cotidianas por el mayor lapso de tiempo en el que permanecieron en esas reducciones. Nos preguntamos entonces ¿Acaso fue Misiones la cuna del Futbol?
Las fuentes que tan meticulosamente logró rescatar y relacionar Meliá: Montoya, Cardiel y Peramás; tras la exposicion de extractos de testimionios que estos dejaron en sus obras, Meliá inspiró la realización de un documental en Paraguay y a partir de ahí entre ambos desencadenaron un tsunami de artículos periodísticos que propagaron la tesis, muy pertinente por cierto, de que los guaraníes inventaron una forma primitiva de futbol. Aquí profundizaremos en las fuentes en busca principalmetne de claridad y perspectiva respecto al sitio en que los autores hicieron las observaciones que luego plasmaron en sus obras que contienen los testimonios relativos al juego de la pelota y veremos si podemos agregar una interpretacion que amplie el panorama.
Este famoso jesuita en su célebre obra el “Tesoro de la Lengua Guaraní”, define las dos palabras que se mencionan en el documental, nos informa que:
“Mangaì . [es el] Árbol que da las pelotas que llaman de neruio. Mangaá: fruta deste árbol. Mangaici, recina de que hacen las pelotas.”[1]
Montoya entiende que no hace falta dar mayor explicación con respecto a “las pelotas” pues no explica para que eran usadas ni como, esto nos da a entender que su uso era extendido y naturalizado, tan común que describirlo hubiera resultado impertinente.
Y también su diccionario trae el término Ñembosarai donde da una contundente definición de esa sola palabra:

“ñemboçaraÎ. Jugar”…[2]
De esas dos definiciones surge la frase que el documental traduce como Jugar a la pelota.
Montoya Luego de terminar sus estudios en Córdoba, había sido destinado al Guairá donde llegó en 1612, en total vivió 25 años en estas misiones de guaraníes durante los cuales fundó 13 pueblos, quizás la hazaña por la que adquirió mayor fama fue el traslado de los habitantes de estos pueblos del Guairá, para protegerlos de las invasiones reiteradas de los bandeirantes, quienes capturaban a los nativos para venderlos como esclavos. En esa ocasión, en 1630, organiza la migración de más de 12.000 guaraníes aguas abajo por el río Paraná, llegan hasta el Yabebiry en lo que hoy es territorio de Misiones (Arg.), donde refunda las reducciones de San Ignacio Miní y Ntra. Sra. de Loreto.
Este religioso aprendió y manejó el idioma y las costumbres de este pueblo con un grado de maestría que no pasó desapercibido entres sus co-hermanos. Hacia 1636/37 se estima tenía terminada su obra “Tesoro de la lengua guaraní”, una suerte de diccionario y gramática del guaraní con grageas de costumbrismo, geografía, botánica y casi lo que llamaríamos etnografía de estos pueblos. En 1639 la obra es editada en Madrid con todas las licencias pertinentes.
Montoya permaneció en la zona del Yabebiry desde 1630 entre Loreto y San Ignacio, por 7 años reorganizando a los guaraníes de los pueblos migrados y refundados. En 1637 recibe la orden de partir hacia Europa a Madrid, pues la compañía le encomendó tramitar en la corte del rey Felipe IV una autorización para que los guaraníes ejercieran su legítima defensa y mantuvieran a raya a las invasiones luso-portuguesas, obtenidas estas licencias para el uso de armas de fuego de parte de los guaraníes se retira de Madrid en 1642. Una vez en América se le pide en 1646 que asuma como procurador en la famosa causa que Cárdenas mantuviera contra los jesuitas, desde entonces y cumpliendo estos trámites litigantes su salud comienza a deteriorarse hasta que fallece en 1652. Se dice que guaraníes de Loreto caminaron hasta Lima para traer sus restos y enterrarlos en el altar principal de la iglesia de este pueblo.
Otro autor cuyo testimonio es mencionado como argumentación en la tesis de que el fútbol lo inventaron los guaranies es José Cardiel, famoso misionero jesuita que recorrió gran parte de América del sur y estuvo en contacto directo con varios pueblos originarios, su obra es de gran valor heurístico, este religioso escribió en 1780 desde el exilio en Faenza, y entre tantas otras cosas mecionó que:
[los guaraníes] “se van a comer y jugar a la pelota o a la chueca que son sus ordinarios juegos”[3]
En este escueto pero contundente enunciado, Cardiel al igual que Montoya nos lega el testimonio de una práctica del “juego de la pelota” como un accionar cotidiano y natural, que no precisa mayor descripción, el autor no ve la necesidad de ahondar en un tema, quizás por juzgarlo trivial, pero también puede verse en esta oración que los conceptos vertidos no merecen para el autor mayor profundización, no considera necesario explicar a qué se refiere cuando dice “se van a comer” y de igual manera es evidentemente claro que significa “jugar a la pelota” para Cardiel es una actividad natural y conocida en la que no necesita profundizar en descripciones.
¿De qué experiencia de su vida toma Cardiel la imagen que luego relata? Puede ser de muchos sitios. Estubo en Asunción en 1751 se trasladó poco después a San Ignacio Guazú (Paraguay), poco después Cardiel, partió hacia Itapúa (Encarnación Py.) luego de esto estuvo en san Borja, San Miguel, San Nicolás, (estas ultimas tres en el actual Brasil) en todas esta reducciones permaneció lapsos breves de tiempo y sin ser el cura encargado o parroco en ninguna de ellas.
Pero luego de la guerra guaranitica desencadenada por el tratado de permuta, al que Cardiel se opuso vehementemente, Cardiel ya mayor pasó sus últimos años en América como párroco del pueblo de Concepción de la Sierra (Misiones, Arg.), pueblo del que fue párroco por cinco años desde 1763 a 1768, es de presumir que cuando en Italia escribiera su obra apelara a recuerdos de escenas vistas y vividas en este pueblo, donde vivió sus años más tranquilos y estables. Se encontraba en Concepción cuando llegaron los soldados de Bucarelli para apresarlo y expulsarlo de América junto a los demás jesuitas.
Por último se menciona como fuente argumentante a Peramás. La cita que usamos aquí de este testimonio pertenece a una reedición de 1946, prologada por Guillermo Furlong, de donde tomamos varios datos de su biografía. pero la primera edicion es de 1790. La obra se llama: “La República de Platón y los Guaraníes”, en ella Peramás, también desde el exilio, nos comenta que los guaranies:
“solían jugar también a la pelota, la cual, aunque de goma maciza, era tan liviana y ligera que, una vez recibido el impulso seguía dando botes por un buen espacio, sin pararse, y repitiendo los saltos al rebotar por su propio peso. Los guaraníes no lanzan la pelota con la mano, como nosotros, sino con la parte superior del pie descalzo, enviándola y devolviéndola con gran ligereza y precisión”[4]
Es esta la referencia y explicación más extensa y clara del “juego de la Pelota”, no queda lugar a dudas de los elementos que lo componen y caracterizan su práctica, una “pelota […] de goma maciza [que da] botes […] repitiendo saltos al rebotar”. ¿Y cómo jugaban los guaraníes con ella?, a Peramas le parece importante mencionar que “no lanzan la pelota con la mano […] sino con la parte superior del pie”.
Peramás está dirigiéndose aquí a un lector europeo, contándoles sobre el modo de vida en las reducciones de los guaraníes, que siente fueron difamadas en el viejo continente; es consciente que sus lectores desconocen los detalles y particularidades de la cotidianidad en estos pueblos y por ello describe de modo didáctico esta práctica y otras que le son propias a los guaraníes. A diferencia de Montoya, Peramás da testimonios de hechos que tuvo oportunidad de observar en un periodo más reciente, ya con los pueblos asentados, no recién reducidos o recientemente migrados.
Este autor, proveniente de Cataluña, aun siendo estudiante de filosofía de la universidad de Cervera con solo 22 años pidió ser destinado a las misiones que tenía la orden entre los guaraníes. Llega a Buenos Aires en 1755 y de inmediato se dirige a Córdoba, allí le asignan una tarea que le permitirá empaparse de la realidad de la Compañía en la provincia del Paraguay, debe redactar las Anuas para ser enviadas a Roma, culmina ésta tarea con un éxito singular al punto que recibe el reconocimiento del historiador jesuita italiano encargado de recopilarlas. Luego de haber culminado sus estudios y ser ordenado sacerdote en Córdoba, es destinado a San Ignacio Miní, hoy Misiones (Arg.), la misma reducción que fuera refundada por Montoya en el Yabebiry después del traslado de los pueblos del Guairá. Solo dos años permaneció Peramás en este pueblo, porque por sus dotes intelectuales fue requerido por sus superiores para hacerse cargo de la cátedra de retórica de la Universidad de Córdoba.
Se encontraba trabajando de rector del Colegio de Córdoba cuando éste fue invadido por los soldados de Bucareli y apresados los jesuitas para ser remitidos con escoltas a Buenos Aires, escribió un diario en el que relata este destierro. Lo que conocemos hoy como “La república de Platón y los guaraníes” es parte de una obra más amplia [5] escrita y editada en el exilio en 1791, en Faenza (Italia). El mismo Peramás explica que en este trabajo refiere a “lo que se practicaba entre los guaraníes”[6], en contraste con lo que teorizaba el famoso filósofo griego.
Es lógico pensar que Peramas tomó su unica experiencia en las misiones de Guaraníes para contrastarla con la utópica civilización enunciada como ideal filosófico por Platón, y entre esas experiencias por el recordadas estaba el juego de la pelota, de ese modo tan extraño para los europeo de ese entonces “no con las manos” sino solo con “los pies descalzos” y ¿Dónde pudo haber observado esa practica? En el único pueblo donde él mismo pudo misionar entre 1760 y 1763: En San Ignacio Miní, Misiones Argentina.
El hecho llamativamente notorio en todos los testimonios es que abarcan casi la totalidad del periodo jesuítico de la historia de nuestra provincia. Comienza con una publicación de 1639 que sin duda venía siendo redactada por Montoya desde mucho antes y culmina con Cardiel y Peramas que fueron expulsados en 1768 junto a todos los jesuitas, Cardiel es tomado por los soldados de Bucarelli en Concepción de la Sierra y Peramas de la universidad de Córdoba. Ambos escriben exiliados recurriendo a recuerdos del último periodo de la experiecia jesuitica en Misiones,
A todos ellos les viene a la memoria a la hora de escribir sus libros el recuerdo de la práctica del juego de la pelota de parte de los naturales para el que solo usanban los pies, juego que al parecer se trataba de una arraigada actividad lúdica propia de su cultura, que habia sido observada entre los naturales de las misiones desde tiempos del inicio de la asimilacion de las poblaciones guranies semi nomadas entonces en el Guairá en 1610 y esa práctica de entretenimiento se extendio y era naturalizada hasta el final de la regencia de los jesuitas sobre estos pueblos en 1768.
Los guaraníes tubieron al juego de la pelota como uno de sus pasatiempos cotidianos durante más de un siglo y medio, si se tiene en cuenta solo el período que abancan estos testimonios documentados, pero es posible inferir que lo practicaban ya antes que Montoya fuera al Guairá en 1612 y que lo siguieron jugando en los pueblos aun despues de 1768 cuando expulsan a Cardiel quien vio jugarlo mientras él mismos aún estaba en las misiones, poco antes Peramas también los observo en algún momento entre 1760 y 1763 cuando tuvo su propia experiencia misional entre los guartanies de San Ignacio Miní.

En muchos de los artículos de dieron difusión al tema en la prensa digital, la ilustración es la misma, un fragmento de la obra de Léonie Mathis donde se ve a paisanos guaranies practicando “el juego de la pelota” (como se denomina la obra) en la plaza de San Ignacio miní.
Según el investigador y divulgador de arte argentino, Ignacio Gutiérrez Zaldivar, biógrafo de Mathis, en la pintura se observa que los guaraníes del pueblo “juegan al fútbol” con una pelota según él “hecha con una vejiga de vaca inflada” [7]. La artista franco-argentina Léonie Matthis realizó sus famosas pinturas sobre las misiones jesuíticas principalmente entre 1938 y 1940 está basada en sus viajes a las reducciones y en las investigaciones de Guillermo Furlong quien era amigo de la familia Mathis, la artista también aprovecha los dibujos del arquitecto Nadal Mora con quien el hijo de Léonide trabajó en San Ignacio Miní (Misiones, Arg.) a principios de la década de 1930. Estos dos prestigiosos investigadores del jesuitismo, Furlong y Nadal Mora, prestaron invaluable asesoría a Mathis, Furlong además fue el responsable de la primera edición argentina y en español del libro de José Manuel Peramás “La república de Platón y los Guaraníes”, donde se expone el comentario más extenso que hasta ahora se conoce, que relaciona muy tempranamente a los guaraníes con el “juego de la pelota”, no es imposible pensar que Furlong entregara a Mathis una copia de su edición de la obra de Peramas y que la artista la hubiera leído.
Es notorio que Mathis tiene una mirada mucho menos sombría sobre la experiencia jesuítica de los guaraníes de las misiones, hasta el momento en que se popularizara su obra pictórica, la mirada que intelectuales de fines del S. XIX tenían del período jesuítico en las misiones era más bien la de una etapa de atraso teocéntrico, veían a los guaraníes sometidos a una suerte de medioevo colonial americano. En cambio, Mathis parece más positiva en su interpretación, acaso influenciada por la obra de Peramas y la mirada benevolente de Furlon, literalmente recrea un paisaje luminoso, próspero y jubiloso sobre ese periodo. pasado histórico que ella representa como feliz y quizás como representación de esa alegría incluye la idílica escena de los guaraníes jugando a la pelota en la plaza de San Ignacio.
Todos estos testimonios nos dan una idea parcial de la práctica que los jesuitas describen como “jugar a la pelota”, queda claro que era una actividad perteneciente al rico, aunque poco documentado, repertorio lúdico guaraní, mínimamente desde principios del S XVII. Los testimonios son coincidentes a pesar de su distancia cronológica y geográfica, Montoya desarrolla que su obra desde el Guairá y luego de la épica migración refunda San Ignacio miní y Loreto, en Misiones (Arg) ya lo conocía en la decada de 1630. Cardiel que fue párroco de Concepción de la Sierra lo menciona como jugado en ese pueblo, Peramás fue uno de los curas de San Ignacio miní lo describe con detalle. El denominador común de todos ellos es su permanencia y residencia en pueblos establecidos en lo que hoy es territorio de la provicia de Misiones (Arg.), el espacio más probable donde cada uno de ellos pudieron ser testigos del “juego de la pelota”, es abarcativo y dilatado ciertamentne, pero su párctica misional religiosa más estable estuvo casi en su totalidad en el territorio de lo que hoy es Misiones, Argenrtina. Montoya en San Igancio y Loreto desde 1630 a 1637, Peramas en San Ignacio desde 1760 a 1763, Cardiel en Copcepcion desde 1763 a 1768.
No es descabellado inferir entonces que los autores de las obras que hoy son fuente de esta tesis hayan basado sus testimonios en lo observado de las actividades recreativas de los guaraníes de los pueblos en los que ellos mismo vivían mientras servían como religiosos permanente en estos pueblos de San Ignacio, Loreto y Concepcion de la Sierra, en lo que hoy es territorio de Misiones Argentina
En ningún caso en sus relatos se circunscribe la práctica de este juego a un sitio particular o a una de las reducciones determinadamente, de hecho si estamos ante la presencia de un juego anterior al contacto con la cultura europea, como se presume, es válido entender que su práctica se extendió por todo el espacio de ocupación guaraní en la Cuenca del Plata, o por lo menos en el que ese espacio de solapa con el espacio donde prospera nativamnete el arbol del “mangaí”.
Para finalizar aportamos interrogantes y ensayamos respuestas ¿Los guaraníes inventaron el fútbol? si lo entendemos, como “balón pié” o juego a la pelota usando solo los pies, entonces la respuesta es positiva, en nuestra opinión. ¿Colaboraron los jesuítas con la expansión mundial de la práctica del juego de la pelota? No sabemos, pero lo consideramos probable… Luego de la expulsión (1768), los jesuitas se dispersaron, aunque en su mayor parte terminaron en los estados pontificiosn de Italia. Si se pudiera establecer el destino que le cupo a cada jesuita que salió de un pueblo o recibió la orden de expulsión estando en un pueblo Guaraní y siendo conocedor del juego, no solo los que dejaron testimonio escrito sino cada jesuita expulsado o salido que haya tenido contacto y tenga el conocimeitno del juego que practicaban los guaraníes desconocido europa. Y poder contrastar estos datos con los primeros relatos históricos del juego en Europa, quizás encontremos en algunos de los numerosos colegios jesuitas del viejo mundo, un anciano misionero enseñando a los pupilos un juego nuevo, para ellos, pero que ya practicaban desde hacía siglos los guaraníes en Misiones.
[1] Ruiz de Montoya, Antonio. Tesoro de la Lengua Guaraní. Madrid: Sánchez, 1639. p. 206. (Edición facsimilar. Leipzig: Teubner, 1876).
[2] Ruiz de Montoya, Antonio. Tesoro de la Lengua Guaraní. Ídem p. 250.
[3] Cardiel, José. Compendio de la historia del Paraguay (1780). Bs. As: Fundación para la Educación, la Ciencia y la Cultura, 1984. p. 98.
[4] Peramás, José Manuel. La República de Platón y los Guaraníes. Bs As: Emecé, 1946. p. 93.
[5] “De vita et moribus tredecim virorum” (vida y costumbre de trece hombres) P. Peramás. Faenza. 1791.
[6] Furlong, Guillermo. En prólogo a la primera edición en español de “La República de Platón y los Guaraníes”. Emecé: Bs. As., 1946.
[7] Gutiérrez Zaldívar, Ignacio. Léonie Mathis. Bs. As.: Zurbaran, 1992. p. 149.