Matías Abucú, el capitán guaraní que usó uniforme de Granadero combatiendo en Misiones

Nov 3, 2026 | 0 comments

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Un misterio en un papel viejo

Hace mucho, mucho tiempo, en el año 1813, alguien anotó en una lista a todas las familias del pueblo de Apóstoles, en Misiones. En la lista de una de esas familias aparecían tres nombres: Matías, su esposa María Josefa y su hija Manuela. Pero al final, la persona que hizo las cuentas escribió que en esa casa vivían solo dos personas.

¿Se equivocó? ¡No! Faltaba Matías. En ese momento no estaba en su casa: estaba en Buenos Aires, muy lejos, conociendo a un personaje muy famoso. Más adelante vamos a ver a quién.

Esa lista antigua la encontró hace poco un historiador llamado D. J. Ostapchuk, mientras revisaba papeles viejos en archivos de Argentina y Paraguay. Gracias a ese hallazgo hoy sabemos mucho más sobre Matías Abucú, un guaraní valiente que casi nadie recordaba.

Un chico de Apóstoles

Matías Abucú nació hace más de doscientos cincuenta años, en el pueblo misionero de Apóstoles. Su nombre completo era José Matías Abucú. Era guaraní, como mucha de la gente que vivía en esa región y que hablaba guaraní.

De grande, aprendió a leer y a escribir, que en esa época no era común. También aprendió a montar a caballo y a usar armas. Sus vecinos lo respetaban tanto que lo eligieron para trabajar en el Cabildo, que era algo parecido a la municipalidad de hoy. Allí se ocupaba de que el pueblo estuviera ordenado y de que las cosas fueran justas. Más tarde fue teniente de las milicias, que eran grupos de vecinos que se organizaban para defender su zona.

Cuando llegó la Revolución

En 1810 empezó la Revolución de Mayo, y el país comenzó a cambiar. Manuel Belgrano, el mismo que creó nuestra bandera, llegó a Misiones con su ejército. Belgrano dejó escrito que los guaraníes tenían los mismos derechos que todos los demás y que ya no tenían que pagar ciertos impuestos.

Abucú fue a conocerlo. Después se encargó de cuidar los pasos del río Paraná y el camino entre San José y Candelaria, para que el ejército de Belgrano estuviera protegido por la espalda. No era un trabajo con mucha fama, pero era muy importante.

Un viaje largo para conocer a San Martín

Un tiempo después, José de San Martín estaba formando un regimiento de soldados a caballo, los famosísimos Granaderos. Él había nacido en Yapeyú, un pueblo de Misiones, y por eso pidió que le mandaran jóvenes guaraníes fuertes y buenos para andar a caballo. En Misiones se juntaron 283 jóvenes  excelentes jinetes.

Salieron en enero de 1813 por el río Paraná y tardaron unos cuatro meses en llegar a Buenos Aires. Abucú iba al frente de los oficiales guaraníes, junto con otros tres: Miguel Aibí, Andrés Guayaré y Juan de Dios Abayá.

El 6 de mayo de 1813, esos cuatro oficiales le entregaron una carta a San Martín. En ella le explicaban que los guaraníes eran «verdaderos americanos», igual que todos, y que lo único distinto era el idioma que hablaban. Eso se entiende mejor si pensás que en esa época mucha gente miraba con desconfianza a los pueblos originarios, y ellos querían dejar bien claro que eran tan patriotas como cualquiera. Por eso esa carta es tan valiosa.

San Martín los recibió con mucho cariño. Los llamó «paisanos», porque él también era misionero, y mandó que se respetaran su idioma y sus costumbres.

¿Y el misterio del principio? Ahora ya lo podés resolver: Matías faltaba en la lista de Apóstoles porque en esos días estaba en el cuartel de Buenos Aires.

Seis meses de práctica y un uniforme

Abucú y sus compañeros se quedaron seis meses en el cuartel, practicando cómo moverse con los caballos, cómo avanzar todos juntos y cómo obedecer las órdenes en momentos difíciles. Cuando terminaron, San Martín les regaló uniformes de Granaderos a Caballo: casaca azul con detalles rojos, un sombrero alto con penacho verde, una escarapela y unas rayas de plata en las mangas.

Abucú guardó ese uniforme con mucho orgullo. Lo usó durante todos los años siguientes.

La batalla de Apóstoles

Pasaron unos años. Misiones formaba parte, junto con otras regiones, de una unión llamada Liga de los Pueblos Libres, que lideraba José Gervasio Artigas. El jefe de los misioneros se llamaba Andrés Guacurarí, al que todos le decían Andresito. Abucú ya era capitán de caballería y trabajaba a su lado.

El 2 de julio de 1817, un ejército que venía de Brasil atacó Apóstoles, el pueblo natal de Abucú. Tenían cañones y muchos soldados. Los defensores no tenían ni un solo cañón, pero sí tenían algo que los ayudó: conocían muy bien su tierra, y los vecinos, hombres y mujeres, peleaban junto a ellos para defender su pueblo.

Cayó una lluvia fuerte y el combate fue muy duro. A las tres de la tarde llegó Andresito con más jinetes. Los soldados guaraníes rodearon por los costados a la caballería enemiga y la hicieron retroceder. Después se dividieron en dos grupos para atacar.

Uno de esos grupos lo mandó Abucú. Entró galopando a la plaza con su uniforme de Granadero, bien visible, y los enemigos le dispararon a él. Gracias a eso se abrió un camino, y la gente que estaba resguardada en la iglesia pudo salir y ayudar. El ejército invasor se desordenó y los guaraníes ganaron la batalla.

Fiel hasta el final

Los años siguientes fueron difíciles. Andresito cayó prisionero, otros jefes fueron derrotados y uno de ellos, Francisco Javier Siti, decidió hacer un acuerdo con Francisco Ramírez, que se pasó al bando de los porteños traicionando los ideales federales y se volvió enemigo de Artigas.

Abucú dijo que no. Prefirió seguir con Artigas, aunque ya iban perdiendo. El 15 de agosto de 1820, cuando las tropas de Artigas fueron atacadas por sorpresa y casi todos huyeron, los Dragones de Abucú fueron los únicos que se quedaron peleando en orden. Gracias a eso, Artigas pudo escapar sano y salvo. Lo contó por escrito el propio jefe enemigo, Gregorio Píriz, sin darse cuenta de que estaba elogiando a Abucú.

Después, Abucú guio a Artigas y a las familias que los acompañaban por caminos que conocía de memoria. El 5 de septiembre de 1820 cruzaron el río Paraná, quizás algunos por Candelaria y entraron a Paraguay.

En Paraguay, las autoridades les quitaron las armas y los oficiales quedaron presos en Asunción. Según se cree, Abucú vivió sus últimos años en ese país y no pudo volver nunca a su querido Apóstoles.

Para pensar entre todos

  • ¿Por qué crees que Abucú le escribió esa carta a San Martín?
  • ¿Qué te parece que sintió cuando San Martín lo llamó «paisano»?
  • Abucú podía haberse ido con Siti y no lo hizo. ¿Por qué habrá tomado esa decisión?
  • Si pudieras viajar al año 1813 y conversar con él, ¿qué le preguntarías?

Palabras para entender mejor

Cabildo: lugar donde un grupo de vecinos se encargaba de organizar y cuidar el pueblo, parecido a una municipalidad.

Milicia: grupo de vecinos que se organiza para defender su zona.

Regimiento: conjunto de soldados que forman una unidad.

Granaderos a Caballo: regimiento de soldados que luchaban montados, creado por San Martín.

Dragones: soldados de caballería, que peleaban a caballo.

Prisionero: persona a la que no dejan irse porque otra la tiene detenida.

Archivo: lugar donde se guardan papeles antiguos para que podamos estudiarlos.

Autor: Julio Cantero

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